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Hola calor, adiós pañal

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que los pañales es algo que ponemos por nuestra comodidad, no porque sean necesarios, es más, hay una corriente en la que se trabaja mucho la observación de las señales de los bebés, para predecir cuando van a hacer pis y/o caca y así no manchar todo, también os digo que a día de hoy no me veo capaz con el ritmo de vida que llevo a realizar esa observación.

Llega el verano, el calor (y qué calor!!!!) y con él muchas familias se plantean la retirada del pañal, muchas veces motivada por el inicio del cole en Septiembre y esto me lleva siempre a la misma reflexión ¿la retirada del pañal es por los bebés o por los adultos? en el caso de los colegios, para mí la respuesta está clara, la necesidad es del adulto.

Tenemos aulas cada vez más masificadas, con menos apoyos…y en muchos centros además al preguntar por los posibles escapes te dicen que que no cambian de ropa, más de una vez he oído de centros en los que dejan a los peques sin cambiar hasta que puedes ir tú a cambiarlos o si no puedes hasta que salen de clase, me parece algo horroroso; además tenemos que tener en cuenta que entran juntos peques que se pueden llevar casi un año de diferencia, con lo que ahora en verano, los hay con 3 años ya cumplidos y otros que todavía tienen 2 y que se les está pidiendo conseguir lo mismo a la vez.  Por suerte en otros coles te hacen firmar una autorización para que les puedan cambiar, ya al margen del control de esfínteres, los peques se pueden poner malos.

Bueno a lo que vamos, el control de esfínteres es cuando los peques son capaces de anticiparse, con suficiente tiempo, cuando se hacen pis o caca para poder ir al baño sin mancharse y/o son capaces de aguantar un poco (algo que no recomiendan ni a los adultos, especialmente a las mujeres, ya que retener la orina puede ser causa de infección), este proceso no sólo requiere la voluntad del peque, sino también la maduración neurológica suficiente.

¿Qué edad es la “normal” para dejar el pañal?

Pues la edad para el control de esfínteres diurno se sitúa entre los 2 y los 4 años, así que fijaros si es absurdo que cuando entran en infantil de 3 años se les pida a todos que tengan este hito alcanzado, sin hablar ya de las escuelas infantiles en las que siguen protocolos casi de entrenamiento, para que logren alcanzar este hito en último curso de esta etapa.

Y el control nocturno se amplía hasta los 6-7 años.

Esto tampoco significa que haya un problema fuera de estos rangos, lo que debemos es observar, por si hubiera algún problema físico o emocional que estuviera causando esos problemas.

 

Etapas del proceso

1º Identificar cuando se están haciendo pis y/o caca (este último puede traer incluso más problemas, luego hablamos un poco de él), es la fase en la que te avisan cuando se lo están haciendo, si queremos facilitar que aprendan a identificar esta señal una opción ante de la retirada del pañal serían los pañales de tela (sin capa siempre-seco), ya que es más fácil que noten la humedad. En los pañales comerciales actuales, una de las ventajas que te venden es que “el culito siempre está seco”, pero en este paso puede ser contraproducente.

2º Avisar segundos antes. Esta etapa es muuuuy divertida, en cuanto te avisan ya puedes correr, porque es inminente, no son capaces de retener de forma voluntaria, pero empiezan a identificar las señales previas a la salida (vejiga llena), en este paso hay peques que identifican mejor las señales de la caca que del pis.

3º Anticipación. Aquí ya te dan un poco de margen y son capaces de aguantar un poco si el baño no está cerca.

 

¿Cómo podemos facilitar el proceso?

Cada peque es un mundo y va a marcar sus ritmos y tiempos y como en la mayoría de las cosas cada familia tiene que encontrar su forma, yo os voy a dar algunas ideas que además favorezcan su autonomía.

-Orinal: al principio se puede tener en la zona de juego como un objeto más, que se familiaricen con él, que lo puedan mover… Aún así hay peques que no les gusta y no lo quieren.

– Adaptador y banqueta: otra opción es tener una baqueta que les permita subir al baño y un adaptador para la taza que puedan colocar y quitar.

– Cuidar el lenguaje: un error en el que solemos caer para animarles a dejar el pañal suele ser el repetirles lo mayores que son, no necesitan que les digamos que son mayores, necesitan que les acompañemos en el proceso desde el respeto y la empatía, sin regañarles si no llegan o si pensamos que ya deberían haberlo conseguido.

– Sal con ropa de cambio.

 

Si es el propio peque el que pide estar sin pañal (aunque no controle todavía) permíteselo, igual te toca tener la fregona a mano, pero es importante respetar sus decisiones.

 

Preguntas frecuentes

  • ¿Si se vuelve a poner el pañal es perjudicial?

No, como he dicho más arriba cada uno tiene su proceso y es muy importante acompañar desde el respeto, tenemos que tener en cuenta que ellos no piden usar pañal, es algo que ponemos por nuestra comodidad, cuando se sientan preparados lo dejarán, confía.

  • ¿Si se lo quito, tiene que ser en todas partes?

No es necesario, lo mismo en casa le gusta estar sin pañal, pero para salir prefiere ponérselo, incluso hay peques que siguen necesitando el pañal para hacer caca una vez que ya controlan esfínteres.

  • ¿Es mejor en verano?

Depende del peque, si es invierno y quiere quitarse el pañal hay que respetarlo igualmente, en verano la ventaja es que si se hacen pis fuera o en casa no hay calefacción, van a pasar menos frío, pero tampoco hay un tiempo determinado para el proceso, pude durar meses o días.

 

De momento he vivido el proceso 2 veces y han sido completamente distintos, con la mayor estuvo meses, a veces tenía interés y pedía el orinal, otras veces te volvía a pedir el pañal, su interés empezó antes de cumplir los 2 años y estuvimos 3-4 meses que el interés iba y venía. Una vez con el control de esfínteres, sin escapes, tuvimos unos meses en los que no quería hacer pis fuera de casa, se negaba a ir al baño a no ser que fuera en casa o donde las abuelas, así que nos hicimos con un orinal portátil, que se podía usar también como adaptador de la taza del baño! (para niñas en el campo es ideal, no tienes que sostenerlas en vilo!!!jajajaja y le puedes poner una bolsita si quieren hacer caca). Una semana después de controlar de día le quitamos el pañal por la noche porque amanecía todas las mañanas seca, hacía pis nada mas despertarse. Con el mediano no estuvimos tantos meses y al contrario que con su hermana si hemos tenido algún escape, normalmente por estar muy metido en algún juego o esperar hasta el último momento para ir, pero al igual que su hermana el control nocturno ha ido de la mano, pero al contrario que su hermana (que le encantaba el orinal) él prefiere el adaptador. Con el pequeño todavía nos queda hasta que volvamos a vivir el proceso, jeje.

 

Hay que tener mucho cuidado con forzar estos procesos ya que podemos hacer que tengan problemas de retención por aprender a usar la musculatura de forma indebida o que cojan miedo.

 

La Caca

Con esto hay que tener especial cuidado, hay peques a los que les cuesta mucho deprenderse de ella, incluso llegar al estreñimiento, es algo muy delicado, hay peques que con un poco de trabajo y muuuucha paciencia y empatía puedes conseguir avances y otros que necesitan mucho más trabajo, os dejo aquí un enlace en el que habla de un proceso de años y como llevaron el proceso en el blog Minerva y su mundo.

 

¿Tienes alguna pregunta? Escríbenos!!!

Cuentanos como han sido tus experiencias!

 

 

porteo, psicomotricidad

Pikler, Porteo y Psicomotricidad

 Este es el segundo artículo de los 4 de esta serie sobre la metodología Pikler y el Porteo que vamos a escribir entre Bei de Tigriteando, Romina de Teta-à-Porter, Elena de Monitos y Risas y yo. En mi caso no he tenido el placer de debatir en persona sobre estos temas con ninguna pikleriana, pero si he leído artículos sobre porteo desde esta metodología y que además quienes lo firman son psicomotricistas, así que voy a dar mi visión sobre el movimiento libre, la psicomotricidad y el porteo.

 

Lo primero aclarar que la psicomotricidad que trabajo es vivencial o relacional, en esta metodología se parte de la motivación y el movimiento espontáneo, no se dirige el juego ni se hacen propuestas de trabajo, el psicomotricista prepara la sala y se encarga de ser la figura de referencia y que da seguridad al grupo. En este contexto el movimiento libre encaja muy bien, no se coloca a los bebés en posturas que no alcancen por sí mismos y no se les fuerza a realizar ningún ejercicio, además también la forma de ESTAR con ellos en la sala, de observar y de acompañar también tiene muchos puntos en común.

Como bien ha explicado Bei en su artículo, partimos de una pedagogía que se desarrolló en un orfanato. Esta pedagogía no sólo da importancia al movimiento libre sino también al vínculo de apego  generado por las cuidadoras con los niños a su cargo. Era muy importante que fuera un vínculo estable y seguro, pero sin sustituir al vínculo primario, ya que lo que se pretendía era favorecer su salida del orfanato y su inserción en una familia. De esta manera los bebés tenían asignado un tiempo en exclusiva para ser atendidos, en el cambio de pañal, el baño, la comida…son momentos que se cuidan mucho, parte de esto se puede extrapolar a casa (como nos comunicamos, anticipar los movimientos,..)

El vínculo de apego es el primer organizador de desarrollo, es la base para un buen desarrollo psicomotor, sin vínculo no hay exploración, de ahí la importancia que le dan en la metodología Pikler, pero ¿qué pasa cuando nos llevamos esto a casa? Ese vínculo no va a ser igual, porque el vínculo con la madre es el vínculo primario y una de las necesidades básicas de los bebés es el CONTACTO y el primer objeto de exploración es la madre. Tomando esto como referencia ya tenemos el primer desacuerdo, muchas veces escucho criticar el poner a los bebés boca-abajo, pero no nos damos cuenta que no es necesario ponerles en el suelo, en la posición vientre con vientre con la madre están boca-abajo y esta posición es completamente natural. Como dice Nils Bergman “el hábitat del bebé es el cuerpo de la madre”.

Defienden desde Pikler que el porteo es una necesidad del adulto y que priva al bebé de movimiento, pues a ver…un bebé necesita contacto y necesita saber que estás, cada familia y cada bebé va a tener unas necesidades que van a ir evolucionando, si no cubrimos esas necesidades y dejamos que completen las fases, las van a ir “arrastrando”. No podemos tomar como referencia lo que se hacía en un espacio en el que había una cuidadora para varios bebés y estaban en el contexto que estaban, que lo que tú puedes hacer en tu casa. Para mí el porteo es una herramienta para cubrir la necesidad de contacto de los bebés mientras podemos seguir con las tareas diarias (o por ejemplo ir al baño y tener dos manos libres!!). El problema sería que nuestra motivación para portear sea que nosotras necesitamos ese contacto, que cubramos una necesidad nuestra con nuestros hijos, en este caso además el vínculo creado no sería un vínculo seguro, sino patológico y se puede dar tanto porteando como sin portear, ya que es una forma de relacionarte con tu bebé y tu entorno, creando dependencia de los demás.

El contacto y el porteo es básico para favorecer ese vínculo de apego que va a ser la base del desarrollo psicomotor, vale, les puedes llevar en brazos…pero en ese caso puedes hacerte daño en la espalda y además no puedes hacer otra cosa que no sea llevarlos en brazos, lo importante es buscar un buen portabebés que se adapte al momento evolutivo del bebé y respete su postura y sus movimientos. Además el porteo favorece el correcto desarrollo de la cadera, permitiendo que la cabeza del fémur estimule la osificación y también favorece una correcta estimulación sensorial y la integración de toda esta información desde un lugar seguro. Vamos a facilitar las nociones propioceptivas y vestibulares ayudando a poner límites a su cuerpo y su espacio.

En cuanto al tiempo que van a estar porteados lo va a marcar también el bebé, no es lo mismo un recién nacido que un bebé de 5 meses que uno de 1 año…cada uno va a necesitar distintos tiempos, al margen de las necesidades específicas de cada bebé por su personalidad, como haya sido el embarazo, el parto… y tenemos que tener claro que si un bebé quiere suelo te lo va a hacer saber mediante protestas, señalando…cada uno tiene su ritmo.

No concibo una crianza sin portabebés y menos cuando tienes más de un peque, el poder cubrir su necesidad de contacto mientras atiendes las necesidades de los mayores hace que el estrés disminuya considerablemente, jeje.

 

 

Os dejo los enlaces a los otros 3 artículos de la serie:

 

BLW, continuum, infancia, salud

Bebés que no se sientan pero se lanzan a la comida

El pequeño miembro de esta gran familia va a hacer ya 9 meses!! madre mía como pasa el tiempo. Hoy venimos a contaros nuestra particular forma de empezar con el BLW o alimentación autorregulada, si no sabéis lo que es os invito a leer el artículo que publicamos hace unos meses Aquí, en él se daban a conocer las bases para iniciar el BLW y las dudas frecuentes que nos suelen asaltar, en nuestro caso lo principal es la confianza y el sentido común.

En el Gynkgo Mágico apostamos por el Movimiento Libre, no forzar posturas ni movimientos en los bebés que no sean capaces de alcanzar por sí mismos; el forzar estos ritmos puede ocasionar problemas a medio y largo plazo. Uno de los requisitos para empezar con la alimentación complementaria es que se sienten solos, ya que la posición recostado puede ocasionar atragantamientos, ahora bien, ¿qué hacemos si el bebé tiene interés en la comida y no se sienta? Muchas veces surge este conflicto, bebé que se tira (puede que sea hasta literal, que le tengas en brazos y se lance, jejeje) a por la comida o ves que muestra interés en probar la comida pero que todavía no se sienta, no soy partidaria de sentar a los bebés que no lo hacen por si mismos, ni en trona, ni sujetos por cojines o en los asientos estos que venden para encajar a los bebés, nosotros optamos por brazos, sí, le estamos sentando, sí llega a esa postura por que le colocamos, pero también se que no tiene la misma contención, ni protección su espalda con el cuerpo de un adulto que en una trona o similar, no tiene que esforzar ni forzar la postura para poder mantenerse sentado y suele ser una postura que al final muchas veces terminan teniendo los bebés que son llevados en brazos, hay veces que los puedes llevar porteados o tenerlos tumbados, pero no siempre se puede y no siempre quieren, en el caso de los míos hazaña imposible habiendo comida en la mesa, jajaja.

En nuestro caso ninguno de los 3 se ha sentado antes de empezar a comer y los 3 se han sentido atraídos por la comida enseguida, les hemos tenido que “retener” hasta los 6 meses para que no robaran comida de tu plato y/o mano.

Hay bebés que se sientan con 6-7 meses, otros con 10…cada bebé es distinto y no por ello es malo, ni va a ir más lento. Con la comida pasa lo mismo, hay bebés que sienten interés antes y otros después, tenemos que tener claro, que sobre todo hasta los 2 años la comida principal va a ser la leche, la comida es parte de la experimentación y juego con el mundo que les rodea. Comer, muchas veces es un acto social, en el que si les damos cabida poco a poco irán aprendiendo las normas de convivencia, a usar los cubiertos, las costumbres y a comer de lo que se coma en esa familia, suele venir muy bien, para comer más sano, porque de nada sirve que le preparemos cosas sanas a los bebés y que luego nosotros comamos mal, porque antes de lo que pensamos van a pedirnos de nuestro plato.

La clave, como en la mayoría de las cosas en crianza, suele ser la observación y la auto-observación, demos a nuestros bebés el tiempo y el espacio que necesitan para explorar, para conocer su cuerpo, para conocer el entorno…si tu bebé tiene interés por la comida deja que experimente aunque no se siente y el resto del tiempo… al suelo!!!! a rodar, reptar y moverse.

Otro día os cuento la relación entre el volteo, el gateo y el BLW.

sueño

Colechar crea dependencia

Hoy os quiero hablar de algo un poco polémico, El COLECHO, o cama/habitación familiar y sus implicaciones en el desarrollo de los bebés.

¿Qué es el colecho?

Llamamos colechar a dormir todos juntos, bien sea en la misma cama o en camas adyacentes. Algo que ahora parece raro en muchos entornos, pero que hasta hace poco era una realidad común en la mayoría de las casas; no hace tantas generaciones que vivían en casas o pisos pequeños en los que sí o sí había que compartir habitación, si no era con los padres era con hermanos y así hasta que te independizabas…o no! si te ibas con tu pareja…al final dormías con alguien, y es que….el COLECHO crea DEPENDENCIA.

Así como lo leéis, estamos rodeados de adultos marcados por un mismo trauma…compartir habitación, algo que siguen haciendo de adultos, por eso mismo, no desean esa misma dependencia para sus hijos y les preparan la habitación cuanto antes para que “aprendan” a dormir solos, que luego es un hábito que cuesta mucho quitar y la mayoría no consiguen.

¿Entonces el colecho es malo?

Pues bien, lo primero aclarar que el colecho es una herramienta más en la crianza de los hijos, por sí misma no es ni buena, ni mala.

Una vez aclarado esto vamos a ir al principio. Los bebés nacen siendo seres totalmente dependientes, necesitan del adulto (principalmente la madre) para su supervivencia. Un bebé, sobre todo en los primeros meses de vida, necesita realizar bastantes tomas nocturnas. Es por la noche cuando se dan los mayores picos de prolactina, lo que regula las tomas diurnas, por lo que los despertares nocturnos son perfectamente normales, si quieres más información puedes leer este artículo del blog Una Maternidad Diferente.

Así que por un lado tenemos bebés que se despiertan a menudo para lactar y según van creciendo las necesidades también cambian, así como los ciclos del sueño (para ampliar información aconsejo la lectura de Dulces Sueños, de María Berrozpe y Dormir sin Lágrimas, de Rosa Jové) y por otro lado tenemos unos adultos que necesitan dormir. Lo que llevan años intentando hacernos creer es que los bebés según nacen tienen que ir acostumbrándose a nuestro ritmo de vida, sobre todo teniendo en cuenta que las bajas de maternidad y paternidad en España son una mierda y a las 16 semanas hay que incorporarse (o no) a la vida laboral de nuevo y que en vez de “esclavizarte” tu bebé, te esclavice el jefe de turno…con lo que se produce un choque de necesidades y ahí entra el colecho, ya que para muchas familias es la solución para dormir mejor, como digo muchas veces…yo practico colecho por supervivencia pura y dura y es que en esto de colechar…para gustos colores, jajajaja.

Tenemos varios tipos de colecho:

  • Colecho de supervivencia: cuando por la noche no eres persona y necesitas aprovechar cada segundo para dormir. No puedes desperdiciarlo levantándote…jajaja
  • Colecho pero no colecho: aquí entrarían todas esas mamás a las que les da miedo colechar pero que terminan haciéndolo por que se quedan dormidas con el bebé a la teta. Cuando son capaces de aguantar lo meten en su cuna, pero la mayoría de las veces se despiertan pegadas a su bebé, jejeje
  • Colecho ocasional: ese que se hace en “ocasiones especiales”, cuando se ponen malitos, cuando mamá o papá se quedan solos por la noche, cuando se cuelan en la cama…
  • Colecho por que SÍ: cuando ha pasado la época de supervivencia y sigues colechando, cuando te encanta despertar con olor a bebé y con sonrisas, cuando entiendes que si “papá es mayor y duerme contigo por qué yo no?”, cuando te das cuenta de la de espacio que ganas teniendo un dormitorio y el resto de habitaciones las aprovechas para otras cosas, despacho, juguetes, ropa,…porque es un acuerdo de todos y todos estáis a gusto.

 

Conclusión:

El colecho es adictivo…pero más para los mayores que para los pequeños, ellos crecerán, querrán su espacio, se irán de la habitación, dejarán de necesitar que espantes a los monstruos, poco a poco sus alas irán creciendo y se irán estirando y eso en parte será gracias a respetar ese tiempo de recogimiento, de dependencia, de necesitarte y reclamarte, de saber que estás, que pueden contar contigo, a ellos…se les pasará, a tí…no puedo asegurarte nada, de momento yo sigo disfrutando nuestro colecho porque SÍ, de las noches malas y las no tan malas, de los despertares con besos y sonrisas y los despertares con lágrimas, de los “mamá” de madrugada y los desvelos tontos por que sí.

Cada familia tiene que encontrar su fórmula, no hay una sola, hay peques que con 2 años quieren dormir en su habitación otros con 6 que no quieren dejarla (o sólo a veces), lo importante es observar las necesidades y acompañar esos procesos.

El colecho no es malo ni bueno, es una herramienta más para facilitar la crianza.

 

¿Y tú como duermes?IMG_4415