porteo, psicomotricidad

Pikler, Porteo y Psicomotricidad

 Este es el segundo artículo de los 4 de esta serie sobre la metodología Pikler y el Porteo que vamos a escribir entre Bei de Tigriteando, Romina de Teta-à-Porter, Elena de Monitos y Risas y yo. En mi caso no he tenido el placer de debatir en persona sobre estos temas con ninguna pikleriana, pero si he leído artículos sobre porteo desde esta metodología y que además quienes lo firman son psicomotricistas, así que voy a dar mi visión sobre el movimiento libre, la psicomotricidad y el porteo.

 

Lo primero aclarar que la psicomotricidad que trabajo es vivencial o relacional, en esta metodología se parte de la motivación y el movimiento espontáneo, no se dirige el juego ni se hacen propuestas de trabajo, el psicomotricista prepara la sala y se encarga de ser la figura de referencia y que da seguridad al grupo. En este contexto el movimiento libre encaja muy bien, no se coloca a los bebés en posturas que no alcancen por sí mismos y no se les fuerza a realizar ningún ejercicio, además también la forma de ESTAR con ellos en la sala, de observar y de acompañar también tiene muchos puntos en común.

Como bien ha explicado Bei en su artículo, partimos de una pedagogía que se desarrolló en un orfanato. Esta pedagogía no sólo da importancia al movimiento libre sino también al vínculo de apego  generado por las cuidadoras con los niños a su cargo. Era muy importante que fuera un vínculo estable y seguro, pero sin sustituir al vínculo primario, ya que lo que se pretendía era favorecer su salida del orfanato y su inserción en una familia. De esta manera los bebés tenían asignado un tiempo en exclusiva para ser atendidos, en el cambio de pañal, el baño, la comida…son momentos que se cuidan mucho, parte de esto se puede extrapolar a casa (como nos comunicamos, anticipar los movimientos,..)

El vínculo de apego es el primer organizador de desarrollo, es la base para un buen desarrollo psicomotor, sin vínculo no hay exploración, de ahí la importancia que le dan en la metodología Pikler, pero ¿qué pasa cuando nos llevamos esto a casa? Ese vínculo no va a ser igual, porque el vínculo con la madre es el vínculo primario y una de las necesidades básicas de los bebés es el CONTACTO y el primer objeto de exploración es la madre. Tomando esto como referencia ya tenemos el primer desacuerdo, muchas veces escucho criticar el poner a los bebés boca-abajo, pero no nos damos cuenta que no es necesario ponerles en el suelo, en la posición vientre con vientre con la madre están boca-abajo y esta posición es completamente natural. Como dice Nils Bergman “el hábitat del bebé es el cuerpo de la madre”.

Defienden desde Pikler que el porteo es una necesidad del adulto y que priva al bebé de movimiento, pues a ver…un bebé necesita contacto y necesita saber que estás, cada familia y cada bebé va a tener unas necesidades que van a ir evolucionando, si no cubrimos esas necesidades y dejamos que completen las fases, las van a ir “arrastrando”. No podemos tomar como referencia lo que se hacía en un espacio en el que había una cuidadora para varios bebés y estaban en el contexto que estaban, que lo que tú puedes hacer en tu casa. Para mí el porteo es una herramienta para cubrir la necesidad de contacto de los bebés mientras podemos seguir con las tareas diarias (o por ejemplo ir al baño y tener dos manos libres!!). El problema sería que nuestra motivación para portear sea que nosotras necesitamos ese contacto, que cubramos una necesidad nuestra con nuestros hijos, en este caso además el vínculo creado no sería un vínculo seguro, sino patológico y se puede dar tanto porteando como sin portear, ya que es una forma de relacionarte con tu bebé y tu entorno, creando dependencia de los demás.

El contacto y el porteo es básico para favorecer ese vínculo de apego que va a ser la base del desarrollo psicomotor, vale, les puedes llevar en brazos…pero en ese caso puedes hacerte daño en la espalda y además no puedes hacer otra cosa que no sea llevarlos en brazos, lo importante es buscar un buen portabebés que se adapte al momento evolutivo del bebé y respete su postura y sus movimientos. Además el porteo favorece el correcto desarrollo de la cadera, permitiendo que la cabeza del fémur estimule la osificación y también favorece una correcta estimulación sensorial y la integración de toda esta información desde un lugar seguro. Vamos a facilitar las nociones propioceptivas y vestibulares ayudando a poner límites a su cuerpo y su espacio.

En cuanto al tiempo que van a estar porteados lo va a marcar también el bebé, no es lo mismo un recién nacido que un bebé de 5 meses que uno de 1 año…cada uno va a necesitar distintos tiempos, al margen de las necesidades específicas de cada bebé por su personalidad, como haya sido el embarazo, el parto… y tenemos que tener claro que si un bebé quiere suelo te lo va a hacer saber mediante protestas, señalando…cada uno tiene su ritmo.

No concibo una crianza sin portabebés y menos cuando tienes más de un peque, el poder cubrir su necesidad de contacto mientras atiendes las necesidades de los mayores hace que el estrés disminuya considerablemente, jeje.

 

 

Os dejo los enlaces a los otros 3 artículos de la serie:

 

educación, infancia, niños, psicomotricidad, salud

Mi hija se sienta W, ¿lo evito? ¿Le digo algo?

Este artículo lo escribí hace 2 años, sigo teniendo el mismo problema con mi hija y estamos valorando que la miren por si pudiera afectar a su postura y equilibrio.

Que nuestros hijos se sienten en “W” muchas veces hace que nos preocupemos por si es bueno, no es bueno, qué podemos hacer… Espero aclararos esas dudas con este artículo.


¿Qué es sentarse en “W”?
Decimos que un niño se sienta en “W” cuando tiene el culo apoyado en el suelo, las piernas hacia atrás y las puntas de los pies hacia afuera.


articulo  Bei.jpg


En esta postura se está forzando la cadera y sobretodo las rodillas en una rotación externa para la que en principio no están preparadas, esto puede provocar hiperlaxitud en los ligamentos de las rodillas que pueden ocasionar problemas más adelante.
También hace poco leí un artículo que podéis leer aquí en el que habla de una predisposición en la articulación de la cadera que se corrige sola, pero que sentarse en esta postura hace que esa corrección tarde más tiempo.


¿Cuándo debemos preocuparnos?
Lo primero que tenemos que hacer es distinguir qué es sentarse en “W”; ya hemos explicado arriba como es la posición de las piernas, pero os voy a mostrar una imagen comparativa para que quede mucho más claro.
articulo  Bei2.jpg
Otro de los factores a observar es el tiempo que pasan en esa postura, si es simplemente una postura más dentro del juego o si es la postura base para sus juegos.
Si pasan mucho tiempo en esta postura debemos estar más pendientes, aunque sin obsesionarnos.


¿Qué podemos hacer?
Si pasan mucho tiempo en esta postura debemos prestar mayor atención; dependiendo de la edad del peque podemos hacer distintas intervenciones, preparar la zona de juego para que no pueda adoptar esa postura (ponerles las cosas en una mesa o en sitios que tengan que estar sentados o de rodillas…). Algo que funciona muy bien con bebés o niños que no hablan es el contacto, tocarles el pie o la pierna les hace más conscientes de esa parte de su cuerpo y puede ser suficiente para que ellos solos corrijan la postura.
En niños más grandes les podemos explicar que las rodillas así se hacen daño, os cuento mi experiencia personal en este caso, mi hija mayor (4 años) adopta mucho esta postura y llega a ser una “W” bastante exagerada, es una niña activa que le encanta correr y escalar, así que en cuanto pude le expliqué que hay que cuidar el cuerpo y que las rodillas así se hacen daño y que si quiere correr más rápido hay que buscar otras formas de sentarse. Ahora mismo no le digo eso cada vez que la veo, simplemente con decir “rodillas” ya sabe que debe cambiar la postura; en su caso además de vez en cuando se queja de dolor en las rodillas y mete un poco uno de los pies hacia dentro al andar y correr, lo que, sobretodo antes, provocaba más caídas de las habituales.


En la mayoría de los casos suele ser una fase que termina remitiendo, pero si es algo a observar y ver también si hay algún problema en el resto de movimientos.


Esta postura es una postura que da mayor estabilidad a los niños, lo que les permite tener los miembros superiores libres, así que en niños con problemas motores hay que tener especial cuidado si les vemos adoptar esta postura, porque puede ser perjudicial para sus avances.
al ofrecer mayor estabilidad también es más común entre niños que han sido sentados precozmente, con esto me refiero a sentarles antes de que lo hagan por si mismos.

Al final todo termina llegando al mismo punto, la necesidad del libre movimiento por parte de los bebés y los niños, un bebé al que le permiten moverse e ir adquiriendo los hitos de desarrollo sin intervención tendrá menos problemas motores en el presente y en el futuro, no conseguimos adelantar nada forzando posturas, al contrario, obligamos a los músculos a realizar aprendizajes erróneos y a que los bebés busquen posturas para compensar el desequilibrio.

¿Tu hij@ se sienta así? ¿Qué haces?

Verónica
continuum, educación, infancia, juego, psicomotricidad, salud

La psicomotricidad solo es moverse

¿Qué es el movimiento? según la Real Academia de la Lengua el movimiento es:
    1. m. Acción y efecto de mover.

2. m. Estado de los cuerpos mientras cambian de lugar o posición.

3. m. Alteración, inquietud o conmoción.

5. m. Primera manifestación de un afecto, pasión o sentimiento, como los celos, la risala ira, etc.
TODOS nos movemos, cada día nos levantamos y nos pasamos el día moviéndonos. La mayoría de los adultos, corremos todo el día, vamos con prisa a todas partes, sin estar muchas veces presentes en lo que hacemos, sin casi darnos cuenta de como pasa el tiempo.Cuando tenemos hijos, vamos corriendo para llegar a la escuela, al trabajo, para llegar a casa, para llegar a las extraescolares, para que se bañen, para que cenen, para que se duerman…
La mayoría de espacios están pensados para los adultos, que cuando permanecemos en un lugar nuestro ritmo es más pausado, nuestros movimientos más lentos, cada vez van proliferando más los espacios libres de niños por que a los adultos les molesta el movimiento y el ruido de los niños, pero ojalá aprendiéramos de ellos, los niños pequeños disfrutan el movimiento, explorando los límites de su cuerpo, encontrando el equilibrio y el desequilibrio, conquistando la altura, viviendo el placer y el displacer y normalmente este movimiento va acompañado de gritos de júbilo, de sonidos y de risas y ese movimiento hay veces que nos supera, nos asusta, nos “invade”, nos pasamos el día diciendo a los niños que paren, que se relajen, que bajen el ritmo, que se callen. Pero deberíamos aprender de ellos, reaprender y redescubrir el placer del movimiento.
El movimiento implica mucho más que el movimiento físico del cuerpo; este movimiento del cuerpo hace que las conexiones neuronales se activen, que el aprendizaje sea más fluido y sencillo, también ayuda a mover las emociones, los sentimientos, moverse por fuera implica moverse por dentro y eso a los adultos muchas veces nos asusta, removernos y ver lo que no queremos ver, es más fácil parar a los niños, acallar sus voces que nos instan a movernos.
Mi formación universitaria es como Terapeuta Ocupacional, en esta profesión tratamos de hacer que las personas tengan la mejor calidad de vida posible, tratamos de hacer a las personas lo más autónomas posibles, intentamos que las dificultades no sean tantas y a encontrar las fortalezas para apoyarse en ellas; en esta carrera no sólo aprendí la importancia de la ocupación como herramienta de trabajo, si no el movimento, ¿qué es si no la ocupación? mediante actividades lúdicas haces que las personas se muevan, lo que lleva a un movimiento emocional y cognitivo. El movimiento es sanador, terapeútico, gracias a mi formación como psicomotricista no sólo pude ahondar en la importancia del juego y el movimiento en los niños, sino que pude experimentar en mis propias carnes todo lo que genera jugar y moverse, todas las emociones, todos los recuerdos, que salen a la luz, “sólo” moviéndote.
Así ocurre, que cuando nos sentimos bien, nos movemos más, no nos da tanta pereza recoger en casa, ir a los sitios, jugar con nuestros hijos…el movimiento acompaña nuestras emociones y ¿qué ocurre cuando estamos mal? la desgana y la apatía nos invaden, no tenemos ganas de movernos, ni de jugar, está todo conectado y algo que aprendí en la formación como asesora de maternidad con Asesoras Continuum, fue relacionado con como nos cuidamos por fuera y cómo podía incidir en nuestro estado de ánimo vernos bien, bien, pues con el movimiento pasa lo mismo, si cuando no estamos bien buscamos movernos, algo que nos guste, cocinar, bailar, hacer deporte…ayudamos a mover todas esas emociones que se atascan y te hacen daño, por que si no…es muy difícil salir de ahí, cuanto menos te muevas..peor te sentirás y menos te moverás.
Ojalá no dentro de mucho pueda anunciaros sesiones de psicomotricidad para adultos, para sacar a nuestr@s niñ@s interiores a jugar y mover el cuerpo, la mente y las emociones.
¿La próxima vez que veas niños jugando en el parque te invito a que observes y disfrutes, deja que tus neuronas espejo se empapen y vive un poco de esa alegría infantil, despreocupada y maravillosa!!!

continuum, educación, infancia, juego, psicomotricidad

Si no intervengo en el juego ¿Qué hago? El rol del adulto en el juego infantil

Hoy vengo a hablaros del rol del adulto en el juego infantil, muchas veces cuando dices que no hay que intervenir en el juego, no saben que hacer, ¿es no hacer nada?¿es que los dejemos solos?

El papel del adulto es el de dar seguridad, confianza, estar PRESENTE, acompañar con la mirada…mucho más difícil que intervenir en el juego, jeje. Vamos a ver qué significa esto y como trasladarlo a nuestro día a día.
El primer juego de los bebés es la exploración, desde que nacen, a ratitos que cada vez se irán haciendo más largos, necesitan estar en una superficie que les permita explorar su cuerpo y sus movimientos, mejor en superficies firmes que blanditas, ya que si se hunden les limitamos los movimientos que pueden hacer. En esta etapa nuestro papel fundamental es proporcionarles lo que necesitan para moverse:
Seguridad, que se proporciona a través del vínculo de apego, con contacto, atendiendo sus necesidades,…
Espacio, al principio poco, después hay que ir ampliando en función de los movimientos del bebé
Tiempo, algo que nos suele costar muuuucho, dejarles explorar e intentar las cosas sin meter prisa, sin acabar nosotros lo que estén haciendo, ya sea un movimiento del cuerpo, alcanzar un objeto, introducirlo en algún sitio…para esto tenemos que tener paciencia y aprender a observar, muchas veces pensamos que no están haciendo nada y lo mismo están explorando un objeto y les ofrecemos otro pensando que se aburren, confiemos y demos tiempo a nuestros bebés.
Estas 3 premisas se pueden aplicar en todas las etapas del desarrollo, para mi lo fundamental es la OBSERVACIÓN, aprender a ver a nuestras hijas/os sin el velo de los prejuicios, y para esto es imprescindible aprender la AUTO-OBSERVACIÓN, distinguir lo mío de lo suyo, que cosas me dan miedo, asco, rabia, tristeza…respirar nuestras emociones, asumirlas, y dejarlas ir para poder observar lo que ocurre en su conjunto, ver si hay miedo, tristeza, asco… en su mirada, su gesto, su cuerpo.
Os pongo un ejemplo, estamos en un parque y hay un grupo de niños y niñas jugando juntos, se ríen, corren, gritan…y de pronto vemos un niño apartado jugando solo, dependiendo de nuestras experiencias interpretaremos la situación, podemos pensar que los demás le han apartado y está triste jugando solo porque nadie quiera jugar con él o puede ser que simplemente no le apetezca unirse al juego y haya decidido jugar mientras a otra cosa. Para saber realmente lo que pasa antes de intervenir, debemos observar, observar el juego general y observar la mirada del niño, su expresión, ¿está pendiente del juego de los otros o por el contrario está concentrado en su juego? ¿cómo es la expresión de su cara? ¿cómo tiene colocado el cuerpo? Y estas son sólo algunas cosas de las que podemos observar.
Cuando estamos en casa habrá momentos en los que jugar activamente con nuestros hijos/as y otros momentos para observar su juego, para acompañar con la presencia y la mirada. Estar presente implica  vivir en el aquí y el ahora, estar en cuerpo y en mente, escuchando los sonidos o palabras, observando sus movimientos..cuanto más pequeños sean, más necesitan esta presencia y esta mirada. Si cuando nos reclaman, por el motivo que sea, estamos, les atendemos y escuchamos poco a poco no requerirán que estemos en la misma habitación o sin hacer nada, porque sabrán que si necesitan algo podrán contar con nosotras, esto es autonomía, no hace falta hacer las cosas solo, si no pedir ayuda cuando la necesitamos, eso también es autonomía.
Esto si lo trasladamos al ámbito educativo es lo mismo, ya sea en la sala de psicomotricidad o en el aula o el patio, la mirada del adulto y la observación es clave, con estas herramientas podemos intervenir cuando realmente sea necesario y les brinda a las niñas/os la seguridad que necesitan para poder experimentar y aprender, saber que se les ve y se les escucha, sin juicios, aceptándoles como son.
Os animáis a practicar la auto-observación?? Cuando tengáis un rato observar como juegan vuestras hijas/os, o en el parque o el colegio…observar como reacciona vuestro cuerpo, la respiración, el ritmo cardiaco, observar vuestras emociones, lo que sentís, y observar lo que ocurre sin que intervengáis…os vais a sorprender!!!! Si lo hacéis compartirlo con nosotras y lo ponemos en común para aprender entre todas/os.

educación, infancia, juego, psicomotricidad, salud

¿Es tan malo sentar a los bebés?

Hay muchas veces que en la crianza se llevan haciendo las cosas de la misma manera que no nos planteamos que puedan ser de otra, esas cosas de “toda la vida”. Durante el embarazo y después cuando tienes a tu pequeño en brazos son muchas las cosas que te planteas, vas aprendiendo y van surgiendo dudas y respuestas.
Ya casi todo el mundo está al tanto que es mejor no forzar a los bebés a ponerse de pie y andar, aunque se siguen viendo muchos andadores y corre-pasillos, cada vez son más las familias que no las usan, muchas familias concienciadas en no poner de pie a sus bebés, pero curiosamente no pasa lo mismo con sentarles y aquí no sólo entra en juego la sabiduría popular o el se ha hecho así toda la vida, también tienen su parte de responsabilidad los pediatras que en las revisiones de los 5-6 meses mientras sientan al bebé en la camilla para ver si se sostiene nos preguntan si se sienta…

Quiero aclarar varios puntos:
1- Los bebés no necesitan que les “enseñemos” ningún movimiento, igual que no hay que enseñarles a comer o a hablar y muchas otras cosas no necesitan que les enseñemos a moverse, a sentarse, a andar,…es cuestión de maduración del sistema nervioso central y de la libertad que se le haya dado para explorar su cuerpo y el medio que le rodea.
2- Cuando hablamos de sentarse solo, no es que nosotros le sentemos y aguante sentado sin caerse, es que sea capaz de pasar de cualquier posición a sentado, ya sea tumbado, a gatas o de pie.

Vale, una vez aclarado eso vamos a ver los motivos por los cuales NO se debe sentar a los bebés.
Cuando hacemos algo por ellos que pueden hacer por si mismos, no les estamos ayudando, les estamos privando de un aprendizaje y un logro, ya no sólo de sentarse solos, sino de toda la gama de movimientos y posturas que aprenden antes de llegar a esa posición.
Cuando nosotros les sentamos, les dejamos anclados a esa postura no tienen equilibrio, por lo general al principio se les sujeta, bien con un adulto, bien rodeándolas de cojines, la postura que adoptan no es una postura natural, teniendo que compensar la falta de equilibrio bloqueando cadenas musculares que a largo plazo pueden ser las causantes de dolores de espalda crónicos de adultos.
Cuando les sentamos, les privamos de autonomía, parece que les gusta manejar las manos, ya que cuando terminan sujetándose estas les quedan libres, pero están atrapados en esa postura, si no saben llegar, no saben salir, si se les escapa un juguete o quieren algo que está lejos, necesitan nuestra intervención para alcanzarlo o bien aprenden a tirarse al suelo para salir de esa posición.
Muchos bebés que no gatean o que gatean “raro” son bebés que han sido sentados, que aprenden a desplazarse desde esa posición en vez de boca-abajo.

Muchas veces la respuesta que te dan las familias es que les gusta, bueno…les gusta y lo demandan cuando saben que si lo hacen les van a poner en esa postura, un bebé al que no se le fuerza poniéndole en ninguna postura, no va a demandarlas porque no las conocen tampoco. Y si les puede gustar, pero también les gusta conseguir las cosas por si mismos, ¿no nos pasa lo mismo?? Esa sensación de cuando estás con algo difícil, que te cuesta y al final lo consigues, esa satisfacción, ese orgullo…les privamos de eso.

Suelo recomendar el libro de “Moverse en libertad” de Emmi Pickler, en este libro nos habla de su experiencia en un orfanato, donde puso en práctica su teoría sobre la necesidad de los niños de tener libertad de movimiento en todas sus etapas de desarrollo, en concreto ella estudia la etapa 0-2 años.

Un post para profundizar en el movimiento libre y la pedagogía Pickler es este sobre Movimiento libre y Actividad autónoma, de mi compañera de formación en Asesoras Continuum, Romina en su blog Teta-à-Porter.

El movimiento libre es parte de su autonomía, conocer su cuerpo, sus posibilidades, conocer su entorno, facilita la conquista de la autonomía poco a poco, dejemos a nuestros bebés y nuestros niños que experimenten, que jueguen, que se muevan…eso no implica dejarlos solos y que “hagan lo que quieran”, no intervenir no significa no estar, la presencia del adulto es importante, como persona de referencia, como lugar seguro al que volver si necesitan coger impulso, si necesitan seguridad, cariño…

infancia, psicomotricidad, salud

Embarazo, una mirada psicomotriz

Embarazo, una mirada psicomotriz
Hoy os quiero contar un poco lo que aprendí y viví en el máster de psicomotricidad sobre la etapa prenatal, espero poder ampliar dentro de poco el conocimiento porque es una parte que me pareció fascinante.
En el máster de psicomotricidad vimos también la importancia de la etapa prenatal.
Primero vimos la diferencia entre concebir y fecundar
   – En la concepción está implicada la parte emocional, el deseo de tener hijos, el imaginarlos…la concepción puede suceder incluso años antes de quedarse embarazada. 
    – La fecundación es la parte física, cuando se unen el óvulo y el espermatozoide.
Ya son cada vez más, los estudios que hablan no sólo de la importancia de cuidarse físicamente durante el embarazo, sino también del impacto de las emociones vividas por la madre durante el mismo y es aquí donde más incidimos en el máster.
Hablemos ahora de la parte psicomotriz y sus implicaciones:
Al igual que con los niños podemos observar distintos parámetros en la mujer embarazada.
  •   Vínculo de apego: el vínculo lo empezamos a formar desde el minuto cero, por eso la madre siempre va a ser el vínculo de apego primario. En este parámetro influye el cómo sintamos el embarazo, si es deseado o no, si ha sido buscado (si llevamos tiempo concibiendo). Todas estas emociones van a ser sentidas por el bebé en el vientre materno, las emociones se traducen en hormonas que son capaces de atravesar la placenta, de esta forma se va modificando el desarrollo embrionario y vamos marcando los primeros rasgos de personalidad.
  •  Tiempo y espacio: encontrar un momento para dedicar a ser crece dentro de nuestro vientre, nuestra forma de movernos, de colocarnos en el espacio y también el hecho de dejar al bebé espacio para moverse, observar sus movimientos,…
  • Relación tónico-emocional: el que estemos más relajadas o tensas le va a dar información al bebé, el primer sentido que se desarrolla es el tacto, si estamos tensas esa tensión la va a sufrir también el útero y si estamos relajadas igual. Esta también es una forma de comunicación entre la madre y el bebé, las caricias, en movimiento,…
Todas las experiencias vividas por la madre van a marcar la personalidad del bebé que viene en camino, por ello es importante dedicar, aunque sólo sean unos minutos antes de acostarnos a hablarle, explicarle como nos sentimos,…si estamos pasando por una situación estresante o triste, con más motivo, hablar con el bebé y explicarle que la situación que estamos viviendo es al margen, que no tiene nada que ver con él; visualizar a nuestro hijo/a feliz y protegido mientras nos relajamos también puede ser un buen ejercicio.
Algo que podemos hacer también y que puede ser un regalo precioso y muy valioso, es un diario de nuestras vivencias durante el embarazo, podemos descubrir muchísimas cosas a través de estas vivencias, por ejemplo en un taller al que asistí se comentaba como un chico sentía una atracción irresistible por el tomate en todas sus formas, hablando con su madre había descubierto que el mayor placer de esta durante el embarazo era sentarse sola en la cocina y comerse un tomate cortado, la carga de endorfinas que provocaba ese momento es asociado por el bebé a la sensación de placer y bienestar y al sabor del tomate; muchas veces pensamos que sólo los malos acontecimientos marcan en la etapa embrionaria pero lo hacen todas las vivencias, cuanto más intensa sea la emoción más carga hormonal le llegará al bebé; poder descubrir todas esas vivencias nos puede servir para entender muchas cosas y poder aligerar nuestra mochila y entender parte de nuestra historia. No hace falta que nos obsesionemos con escribir todos los días y todo, pero si puede ser otra forma más de comunicación y un regalo para ellos y para nosotras.
¿Qué hacéis para comunicaros con vuestros bebés?

Os dejo con un enlace donde podéis leer más sobre este tema Ya nos movemos antes de nacer