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¡No me gusta bajar al parque!

He de decir que a mi personalmente si que me gusta, pero porque he descubierto la diversión de hacerlo. Que si, hay días que no me apetece, me quedaría en casa tan a gusto espanzurrada en mi sofá pero seamos realistas. ¿Alguna sois capaces de soportar una tarde entera metidas en casa con niños de edades mas o menos pequeños?, porque yo no sé vuestros hijos, pero el mío en casa se pone irascible e insoportable y no se le ocurre ni una sola idea buena; en cambio en la calle se transforma y aunque sigue sin tener ideas buenas al menos no implican destruir la casa o hacer que parezca que ha pasado un huracán por ella, con lo que después no tengo que limpiar y recoger lo que el ha destruido.

En la calle todo se lleva mejor, pueden correr, saltar, subir, bajar… En definitiva sacar toda esa energía que llevan dentro y además nosotras si nos lo proponemos podemos pasarlo bien también.

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Observa sus juegos e intenta no intervenir cuando se suban a columpios, toboganes, rocas o lo que pillen. Me he dado cuenta de que cuanto menos intervengo sobre todo cuando intenta subir a sitios altos o trepar por lugares insospechados. Siempre llega mucho más lejos y de forma más segura si yo no le digo nada o como mucho si el me reclama le animo a intentarlo desde cierta distancia para no transmitirle el miedo que a MI me produce lo que está haciendo. La idea es que ese miedo es nuestro, no suyo y si queremos que no cojan miedo a hacer muchas cosas es mejor no demostrar que nosotras si tenemos miedo a lo que ellos hacen.

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Si a tu hijo le gusta tanto como al mío jugar con la arena y el barro, prueba a sentarte en el suelo con él. De verdad que es realmente divertido participar en su juego, “guarrear” con barro y tierra y hacer castillos, carreteras o pasteles.   Baja una botella grande de agua, hacer un agujero en el suelo en una montaña de arena y formar un volcan, esto se puede transformar en una piscina, una pecera de “peces palo” o formar un montón de barro y con el hacer castillos, helados, tartas…

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Mánchate las manos y disfruta de su imaginación, déjate llevar y descubre que en realidad es muy divertido participar en su juego. Mucho más divertido que quedarte sentada en un banco esperando que pase el tiempo para volver a casa. De esta manera el tiempo vuela.

embarazo, niños, parto, Sin categoría

Seguimos creciendo

Llevo tiempo para dar la noticia por aquí, aunque muchos de vosotros ya lo sabéis. Para primeros de Julio seremos uno más en esta nuestra familia Gynkgo.

Emma está un poco decepcionada porque va a ser otro niño, parece que el destino quiere que criemos a los hombres del futuro jeje.

Estamos muy contentos e ilusionados, deseando que llegue el momento y mientras tanto buscando opciones de parto respetado en hospital (ya que para hacerlo en casa no da el presupuesto). Si os apetece que vayamos escribiendo sobre las ideas que vamos sopesando solo tenéis que pedirlo. También os pondré cuando haga el plan de parto por si os sirve de guía.dav

Aquí os dejo una foto del futuro principito.

educación, infancia, niños, psicomotricidad, salud

Mi hija se sienta W, ¿lo evito? ¿Le digo algo?

Este artículo lo escribí hace 2 años, sigo teniendo el mismo problema con mi hija y estamos valorando que la miren por si pudiera afectar a su postura y equilibrio.

Que nuestros hijos se sienten en “W” muchas veces hace que nos preocupemos por si es bueno, no es bueno, qué podemos hacer… Espero aclararos esas dudas con este artículo.


¿Qué es sentarse en “W”?
Decimos que un niño se sienta en “W” cuando tiene el culo apoyado en el suelo, las piernas hacia atrás y las puntas de los pies hacia afuera.


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En esta postura se está forzando la cadera y sobretodo las rodillas en una rotación externa para la que en principio no están preparadas, esto puede provocar hiperlaxitud en los ligamentos de las rodillas que pueden ocasionar problemas más adelante.
También hace poco leí un artículo que podéis leer aquí en el que habla de una predisposición en la articulación de la cadera que se corrige sola, pero que sentarse en esta postura hace que esa corrección tarde más tiempo.


¿Cuándo debemos preocuparnos?
Lo primero que tenemos que hacer es distinguir qué es sentarse en “W”; ya hemos explicado arriba como es la posición de las piernas, pero os voy a mostrar una imagen comparativa para que quede mucho más claro.
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Otro de los factores a observar es el tiempo que pasan en esa postura, si es simplemente una postura más dentro del juego o si es la postura base para sus juegos.
Si pasan mucho tiempo en esta postura debemos estar más pendientes, aunque sin obsesionarnos.


¿Qué podemos hacer?
Si pasan mucho tiempo en esta postura debemos prestar mayor atención; dependiendo de la edad del peque podemos hacer distintas intervenciones, preparar la zona de juego para que no pueda adoptar esa postura (ponerles las cosas en una mesa o en sitios que tengan que estar sentados o de rodillas…). Algo que funciona muy bien con bebés o niños que no hablan es el contacto, tocarles el pie o la pierna les hace más conscientes de esa parte de su cuerpo y puede ser suficiente para que ellos solos corrijan la postura.
En niños más grandes les podemos explicar que las rodillas así se hacen daño, os cuento mi experiencia personal en este caso, mi hija mayor (4 años) adopta mucho esta postura y llega a ser una “W” bastante exagerada, es una niña activa que le encanta correr y escalar, así que en cuanto pude le expliqué que hay que cuidar el cuerpo y que las rodillas así se hacen daño y que si quiere correr más rápido hay que buscar otras formas de sentarse. Ahora mismo no le digo eso cada vez que la veo, simplemente con decir “rodillas” ya sabe que debe cambiar la postura; en su caso además de vez en cuando se queja de dolor en las rodillas y mete un poco uno de los pies hacia dentro al andar y correr, lo que, sobretodo antes, provocaba más caídas de las habituales.


En la mayoría de los casos suele ser una fase que termina remitiendo, pero si es algo a observar y ver también si hay algún problema en el resto de movimientos.


Esta postura es una postura que da mayor estabilidad a los niños, lo que les permite tener los miembros superiores libres, así que en niños con problemas motores hay que tener especial cuidado si les vemos adoptar esta postura, porque puede ser perjudicial para sus avances.
al ofrecer mayor estabilidad también es más común entre niños que han sido sentados precozmente, con esto me refiero a sentarles antes de que lo hagan por si mismos.

Al final todo termina llegando al mismo punto, la necesidad del libre movimiento por parte de los bebés y los niños, un bebé al que le permiten moverse e ir adquiriendo los hitos de desarrollo sin intervención tendrá menos problemas motores en el presente y en el futuro, no conseguimos adelantar nada forzando posturas, al contrario, obligamos a los músculos a realizar aprendizajes erróneos y a que los bebés busquen posturas para compensar el desequilibrio.

¿Tu hij@ se sienta así? ¿Qué haces?

Verónica
Cocina, galletas, niños

Cocinando con Niños 1. Galletas

La primera duda que suele surgir a la hora de meterse en la cocina con los peques es, ¿Desde qué edad? Yo no tengo la respuesta a esta difícil pregunta, no hay una edad concreta a la que podamos decir que ya están preparados para ponerse manos en la masa; pero si es cierto que entre los 2 y los 3 años comienza un cambio de actitud, comienzan a prestar más atención y es más sencillo explicarles las cosas y que las entiendan, y entre los 3 y los 4 años ya les podemos dejar pequeñas responsabilidades, claro siempre estando pendientes de ellos y dispuestos a ayudarles pero en esta etapa es importante intentar evitar ciertas frases como “lo estás haciendo mal” y posteriormente hacerlo nosotros, así podemos minar su confianza y que piensen que no son capaces de hacer algo, podemos ayudar y corregir pero de forma positiva mostrando como se hace y que lo hagan a la vez que nosotros o ayudándoles ligeramente pero mientras ellos mismos lo están haciendo.

En este caso que decidimos hacer galletas, y como en casi cualquier receta, debemos tener muchísima paciencia; se van a manchar ellos y todo lo que haya a su alrededor, puede que las galletas salgan todas diferentes, sin forma definida o más gordas unas que otras pero eso es lo bello de lo artesano no? Jeje.

Podemos hacer cualquier receta de galletas que nos guste, tengamos en cuenta que para que resulte más divertido para ellos es mejor una receta manejable que se pueda amasar a mano sin que se nos pegue y puedan utilizar rodillo y cortadores de galletas. Hay recetas que resultan demasiado blandas y a las cuales no se puede dar forma con cortador.

En nuestro caso elegimos la típica receta de galletas de mantequilla que después podemos usar para hacer decoraciones con glasa o fondant pero en esta ocasión no nos complicamos con las decoraciones y tan solo hicimos las galletas.

Podemos o bien amasar en una amasadora o dejarles meter las manos y mancharse mientras amasan, nosotros lo hicimos en amasadora y el ultimo amasado se lo dejamos a él, de esta manera es más rápido.

Lo más importante en este paso es facilitarles cantidades de masa asequibles para ellos, en este caso el rodillo que maneja Ian es pequeño por lo que vamos cogiendo pequeñas bolitas de masa para que no le resulte difícil su amasado. Podemos ayudarles con el comienzo y aplastar un poco la masa para que continúen ellos e ir indicando hasta donde para que el grosor de nuestras galletas sea apropiado y no nos queden demasiado gordas o demasiado finas, más que nada porque a la hora de meterlas en el horno si son excesivamente diferentes es posible que unas se nos quemen y otras queden poco hechas.
 

Una vez que nuestro trozo de masa tiene la proporción que queremos usamos los cortadores de galletas, nosotros tenemos bastantes de diferentes formas pero un fan incondicional de Star Wars como tenemos en casa siempre escoge los moldes con sus personajes.  Dejamos que dé forma a todos los que entren en el trozo amasado, podemos ayudarle a colocar los moldes para que nos entren más galletas y después a retirar los sobrantes.





Como Ian es pequeño el paso de las galletas a la bandeja del horno lo hago yo para que no se nos desfiguren demasiado y además como tenemos que hacer varias tandas la bandeja en las siguientes puede quemar así que mejor esto que se encargue un adulto. Mientras el niño puede seguir amasando otro pedazo de masa.

Yo tuve que acabar por amasar trozos grandes y él se encargaba de usar los cortadores porque se cansaba pero en general la cocina es una de las actividades con las que más tiempo se encuentra receptivo.