Crianza, infancia, niños, Sin categoría

¡No me gusta bajar al parque!

He de decir que a mi personalmente si que me gusta, pero porque he descubierto la diversión de hacerlo. Que si, hay días que no me apetece, me quedaría en casa tan a gusto espanzurrada en mi sofá pero seamos realistas. ¿Alguna sois capaces de soportar una tarde entera metidas en casa con niños de edades mas o menos pequeños?, porque yo no sé vuestros hijos, pero el mío en casa se pone irascible e insoportable y no se le ocurre ni una sola idea buena; en cambio en la calle se transforma y aunque sigue sin tener ideas buenas al menos no implican destruir la casa o hacer que parezca que ha pasado un huracán por ella, con lo que después no tengo que limpiar y recoger lo que el ha destruido.

En la calle todo se lleva mejor, pueden correr, saltar, subir, bajar… En definitiva sacar toda esa energía que llevan dentro y además nosotras si nos lo proponemos podemos pasarlo bien también.

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Observa sus juegos e intenta no intervenir cuando se suban a columpios, toboganes, rocas o lo que pillen. Me he dado cuenta de que cuanto menos intervengo sobre todo cuando intenta subir a sitios altos o trepar por lugares insospechados. Siempre llega mucho más lejos y de forma más segura si yo no le digo nada o como mucho si el me reclama le animo a intentarlo desde cierta distancia para no transmitirle el miedo que a MI me produce lo que está haciendo. La idea es que ese miedo es nuestro, no suyo y si queremos que no cojan miedo a hacer muchas cosas es mejor no demostrar que nosotras si tenemos miedo a lo que ellos hacen.

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Si a tu hijo le gusta tanto como al mío jugar con la arena y el barro, prueba a sentarte en el suelo con él. De verdad que es realmente divertido participar en su juego, “guarrear” con barro y tierra y hacer castillos, carreteras o pasteles.   Baja una botella grande de agua, hacer un agujero en el suelo en una montaña de arena y formar un volcan, esto se puede transformar en una piscina, una pecera de “peces palo” o formar un montón de barro y con el hacer castillos, helados, tartas…

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Mánchate las manos y disfruta de su imaginación, déjate llevar y descubre que en realidad es muy divertido participar en su juego. Mucho más divertido que quedarte sentada en un banco esperando que pase el tiempo para volver a casa. De esta manera el tiempo vuela.

BLW, continuum, infancia, salud

Bebés que no se sientan pero se lanzan a la comida

El pequeño miembro de esta gran familia va a hacer ya 9 meses!! madre mía como pasa el tiempo. Hoy venimos a contaros nuestra particular forma de empezar con el BLW o alimentación autorregulada, si no sabéis lo que es os invito a leer el artículo que publicamos hace unos meses Aquí, en él se daban a conocer las bases para iniciar el BLW y las dudas frecuentes que nos suelen asaltar, en nuestro caso lo principal es la confianza y el sentido común.

En el Gynkgo Mágico apostamos por el Movimiento Libre, no forzar posturas ni movimientos en los bebés que no sean capaces de alcanzar por sí mismos; el forzar estos ritmos puede ocasionar problemas a medio y largo plazo. Uno de los requisitos para empezar con la alimentación complementaria es que se sienten solos, ya que la posición recostado puede ocasionar atragantamientos, ahora bien, ¿qué hacemos si el bebé tiene interés en la comida y no se sienta? Muchas veces surge este conflicto, bebé que se tira (puede que sea hasta literal, que le tengas en brazos y se lance, jejeje) a por la comida o ves que muestra interés en probar la comida pero que todavía no se sienta, no soy partidaria de sentar a los bebés que no lo hacen por si mismos, ni en trona, ni sujetos por cojines o en los asientos estos que venden para encajar a los bebés, nosotros optamos por brazos, sí, le estamos sentando, sí llega a esa postura por que le colocamos, pero también se que no tiene la misma contención, ni protección su espalda con el cuerpo de un adulto que en una trona o similar, no tiene que esforzar ni forzar la postura para poder mantenerse sentado y suele ser una postura que al final muchas veces terminan teniendo los bebés que son llevados en brazos, hay veces que los puedes llevar porteados o tenerlos tumbados, pero no siempre se puede y no siempre quieren, en el caso de los míos hazaña imposible habiendo comida en la mesa, jajaja.

En nuestro caso ninguno de los 3 se ha sentado antes de empezar a comer y los 3 se han sentido atraídos por la comida enseguida, les hemos tenido que “retener” hasta los 6 meses para que no robaran comida de tu plato y/o mano.

Hay bebés que se sientan con 6-7 meses, otros con 10…cada bebé es distinto y no por ello es malo, ni va a ir más lento. Con la comida pasa lo mismo, hay bebés que sienten interés antes y otros después, tenemos que tener claro, que sobre todo hasta los 2 años la comida principal va a ser la leche, la comida es parte de la experimentación y juego con el mundo que les rodea. Comer, muchas veces es un acto social, en el que si les damos cabida poco a poco irán aprendiendo las normas de convivencia, a usar los cubiertos, las costumbres y a comer de lo que se coma en esa familia, suele venir muy bien, para comer más sano, porque de nada sirve que le preparemos cosas sanas a los bebés y que luego nosotros comamos mal, porque antes de lo que pensamos van a pedirnos de nuestro plato.

La clave, como en la mayoría de las cosas en crianza, suele ser la observación y la auto-observación, demos a nuestros bebés el tiempo y el espacio que necesitan para explorar, para conocer su cuerpo, para conocer el entorno…si tu bebé tiene interés por la comida deja que experimente aunque no se siente y el resto del tiempo… al suelo!!!! a rodar, reptar y moverse.

Otro día os cuento la relación entre el volteo, el gateo y el BLW.

educación, infancia, niños, psicomotricidad, salud

Mi hija se sienta W, ¿lo evito? ¿Le digo algo?

Este artículo lo escribí hace 2 años, sigo teniendo el mismo problema con mi hija y estamos valorando que la miren por si pudiera afectar a su postura y equilibrio.

Que nuestros hijos se sienten en “W” muchas veces hace que nos preocupemos por si es bueno, no es bueno, qué podemos hacer… Espero aclararos esas dudas con este artículo.


¿Qué es sentarse en “W”?
Decimos que un niño se sienta en “W” cuando tiene el culo apoyado en el suelo, las piernas hacia atrás y las puntas de los pies hacia afuera.


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En esta postura se está forzando la cadera y sobretodo las rodillas en una rotación externa para la que en principio no están preparadas, esto puede provocar hiperlaxitud en los ligamentos de las rodillas que pueden ocasionar problemas más adelante.
También hace poco leí un artículo que podéis leer aquí en el que habla de una predisposición en la articulación de la cadera que se corrige sola, pero que sentarse en esta postura hace que esa corrección tarde más tiempo.


¿Cuándo debemos preocuparnos?
Lo primero que tenemos que hacer es distinguir qué es sentarse en “W”; ya hemos explicado arriba como es la posición de las piernas, pero os voy a mostrar una imagen comparativa para que quede mucho más claro.
articulo  Bei2.jpg
Otro de los factores a observar es el tiempo que pasan en esa postura, si es simplemente una postura más dentro del juego o si es la postura base para sus juegos.
Si pasan mucho tiempo en esta postura debemos estar más pendientes, aunque sin obsesionarnos.


¿Qué podemos hacer?
Si pasan mucho tiempo en esta postura debemos prestar mayor atención; dependiendo de la edad del peque podemos hacer distintas intervenciones, preparar la zona de juego para que no pueda adoptar esa postura (ponerles las cosas en una mesa o en sitios que tengan que estar sentados o de rodillas…). Algo que funciona muy bien con bebés o niños que no hablan es el contacto, tocarles el pie o la pierna les hace más conscientes de esa parte de su cuerpo y puede ser suficiente para que ellos solos corrijan la postura.
En niños más grandes les podemos explicar que las rodillas así se hacen daño, os cuento mi experiencia personal en este caso, mi hija mayor (4 años) adopta mucho esta postura y llega a ser una “W” bastante exagerada, es una niña activa que le encanta correr y escalar, así que en cuanto pude le expliqué que hay que cuidar el cuerpo y que las rodillas así se hacen daño y que si quiere correr más rápido hay que buscar otras formas de sentarse. Ahora mismo no le digo eso cada vez que la veo, simplemente con decir “rodillas” ya sabe que debe cambiar la postura; en su caso además de vez en cuando se queja de dolor en las rodillas y mete un poco uno de los pies hacia dentro al andar y correr, lo que, sobretodo antes, provocaba más caídas de las habituales.


En la mayoría de los casos suele ser una fase que termina remitiendo, pero si es algo a observar y ver también si hay algún problema en el resto de movimientos.


Esta postura es una postura que da mayor estabilidad a los niños, lo que les permite tener los miembros superiores libres, así que en niños con problemas motores hay que tener especial cuidado si les vemos adoptar esta postura, porque puede ser perjudicial para sus avances.
al ofrecer mayor estabilidad también es más común entre niños que han sido sentados precozmente, con esto me refiero a sentarles antes de que lo hagan por si mismos.

Al final todo termina llegando al mismo punto, la necesidad del libre movimiento por parte de los bebés y los niños, un bebé al que le permiten moverse e ir adquiriendo los hitos de desarrollo sin intervención tendrá menos problemas motores en el presente y en el futuro, no conseguimos adelantar nada forzando posturas, al contrario, obligamos a los músculos a realizar aprendizajes erróneos y a que los bebés busquen posturas para compensar el desequilibrio.

¿Tu hij@ se sienta así? ¿Qué haces?

Verónica
continuum, educación, infancia, juego, psicomotricidad, salud

La psicomotricidad solo es moverse

¿Qué es el movimiento? según la Real Academia de la Lengua el movimiento es:
    1. m. Acción y efecto de mover.

2. m. Estado de los cuerpos mientras cambian de lugar o posición.

3. m. Alteración, inquietud o conmoción.

5. m. Primera manifestación de un afecto, pasión o sentimiento, como los celos, la risala ira, etc.
TODOS nos movemos, cada día nos levantamos y nos pasamos el día moviéndonos. La mayoría de los adultos, corremos todo el día, vamos con prisa a todas partes, sin estar muchas veces presentes en lo que hacemos, sin casi darnos cuenta de como pasa el tiempo.Cuando tenemos hijos, vamos corriendo para llegar a la escuela, al trabajo, para llegar a casa, para llegar a las extraescolares, para que se bañen, para que cenen, para que se duerman…
La mayoría de espacios están pensados para los adultos, que cuando permanecemos en un lugar nuestro ritmo es más pausado, nuestros movimientos más lentos, cada vez van proliferando más los espacios libres de niños por que a los adultos les molesta el movimiento y el ruido de los niños, pero ojalá aprendiéramos de ellos, los niños pequeños disfrutan el movimiento, explorando los límites de su cuerpo, encontrando el equilibrio y el desequilibrio, conquistando la altura, viviendo el placer y el displacer y normalmente este movimiento va acompañado de gritos de júbilo, de sonidos y de risas y ese movimiento hay veces que nos supera, nos asusta, nos “invade”, nos pasamos el día diciendo a los niños que paren, que se relajen, que bajen el ritmo, que se callen. Pero deberíamos aprender de ellos, reaprender y redescubrir el placer del movimiento.
El movimiento implica mucho más que el movimiento físico del cuerpo; este movimiento del cuerpo hace que las conexiones neuronales se activen, que el aprendizaje sea más fluido y sencillo, también ayuda a mover las emociones, los sentimientos, moverse por fuera implica moverse por dentro y eso a los adultos muchas veces nos asusta, removernos y ver lo que no queremos ver, es más fácil parar a los niños, acallar sus voces que nos instan a movernos.
Mi formación universitaria es como Terapeuta Ocupacional, en esta profesión tratamos de hacer que las personas tengan la mejor calidad de vida posible, tratamos de hacer a las personas lo más autónomas posibles, intentamos que las dificultades no sean tantas y a encontrar las fortalezas para apoyarse en ellas; en esta carrera no sólo aprendí la importancia de la ocupación como herramienta de trabajo, si no el movimento, ¿qué es si no la ocupación? mediante actividades lúdicas haces que las personas se muevan, lo que lleva a un movimiento emocional y cognitivo. El movimiento es sanador, terapeútico, gracias a mi formación como psicomotricista no sólo pude ahondar en la importancia del juego y el movimiento en los niños, sino que pude experimentar en mis propias carnes todo lo que genera jugar y moverse, todas las emociones, todos los recuerdos, que salen a la luz, “sólo” moviéndote.
Así ocurre, que cuando nos sentimos bien, nos movemos más, no nos da tanta pereza recoger en casa, ir a los sitios, jugar con nuestros hijos…el movimiento acompaña nuestras emociones y ¿qué ocurre cuando estamos mal? la desgana y la apatía nos invaden, no tenemos ganas de movernos, ni de jugar, está todo conectado y algo que aprendí en la formación como asesora de maternidad con Asesoras Continuum, fue relacionado con como nos cuidamos por fuera y cómo podía incidir en nuestro estado de ánimo vernos bien, bien, pues con el movimiento pasa lo mismo, si cuando no estamos bien buscamos movernos, algo que nos guste, cocinar, bailar, hacer deporte…ayudamos a mover todas esas emociones que se atascan y te hacen daño, por que si no…es muy difícil salir de ahí, cuanto menos te muevas..peor te sentirás y menos te moverás.
Ojalá no dentro de mucho pueda anunciaros sesiones de psicomotricidad para adultos, para sacar a nuestr@s niñ@s interiores a jugar y mover el cuerpo, la mente y las emociones.
¿La próxima vez que veas niños jugando en el parque te invito a que observes y disfrutes, deja que tus neuronas espejo se empapen y vive un poco de esa alegría infantil, despreocupada y maravillosa!!!

bandolera, infancia, porteo

Bandolera con recién nacido

Esta vez en nuestro vídeo de porteo os enseñamos el uso y ajuste de la bandolera con un bebé recién nacido. En nuestro caso es una bandolera cosida con tela de fular.
Las bandoleras son uno de los portabebés que se pueden usar desde el nacimiento, ya que se ajustan punto por punto a la postura del bebé. Son rápidas de poner, abultan poco y las puedes usar hasta el final del porteo, te permiten portear delante, a la cadera o a la espalda.
Las diferencias entre bandoleras están en la tela empleada, en el largo y en la forma en la que están cosidas las anillas, os dejamos un par de enlaces donde podéis ver los distintos tipos de plegados, en Red Canguro y en el blog de Mis Canguritos

Y aquí os dejamos el vídeo, para cualquier duda o consulta escríbenos a elgynkgomagico@gmail.com

educación, infancia

Elogios y halagos ¿hay alternativas al "muy bien"?

Hace poco, Bei del blog Tigriteando publicó en su página un reto #21diasalentando, en él instaba a buscar otras formas de alentar a nuestras hijas/os sin usar el “Muy Bien” que tan automático nos sale.
En este como en otros tantos temas hay controversia, ¿es malo decir muy bien?¿tenemos que dejar de decirlo?¿es mejor que sepan que lo que hacen nos parece bien? He llegado a leer hasta que el uso del muy bien sirve para que sepan lo que está bien y lo que no, que aprendan a distinguir lo bueno de lo malo.

Lo que yo he podido observar y lo que he ido aprendiendo también en las distintas formaciones ha hecho que prefiera dejar el uso del “muy bien” para pocas ocasiones, os cuento los motivos por los que creo que es mejor buscar otros métodos para animar a nuestras hijas/os.

1- Método de modificación de conducta
Cuando usamos “muy bien” y muy mal” para que aprendan lo que pueden o lo que no pueden hacer estamos usando el condicionamiento operante usando el refuerzo y el castigo, marco por donde tiene que ir el niño/a sin explicar el por qué. Como pasa con las chucherías de los perros, decimos muy bien cuando queremos que una conducta se repita y muy mal cuando queremos que no lo vuelvan a hacer.
Lo sé en modificación de conducta entran más factores en juego y no solemos ser constantes, pero resulta que los refuerzos intermitentes hacen que una conducta sea más resistente, van repitiendo y buscando aquello que nos agrada para recibir el elogio.

2-Valoración externa
Típica escena en la que tu hija/o te enseña algo que ha pintado, algo que ha hecho o ha conseguido, a lo que respondemos con el “muy bien” (en el caso del dibujo tenemos a su prima hermana “muy bonito”), somos nostras/os desde fuera quienes damos valor a lo que hace. Deberíamos aprender a hacer las cosas por nuestra propia satisfacción sin esperar la aprobación o elogios externos (que sí, a todas nos gusta que nos alaben, pero una cosa es que nos guste y otra que dependamos de ello). Además cuando lo decimos de manera rutinaria el peque puede dar por sentado que cuando no lo decimos es que no está bien, no nos ha gustado…y no siempre es así.

3- Autoestima
Todos queremos lo mejor para nuestros hijos/as, y el muy bien nos sale del corazón, nos alegramos con sus logros, sus aprendizajes, sus creaciones…y eso no tiene por qué cambiar, lo que tenemos es que reforzar su autoestima, que sean ellos/as quienes valoren lo que hacen, que reconozcan su esfuerzo y sus ganas de mejorar, que no dependan de la valoración que den los demás para saber si algo lo han hecho bien o no…
demos alas a nuestros hijos/as, compartamos sus alegrías y sus tristezas para crezcan sabiendo que hagan lo que hagan tienen alguien que les quiere por encima de todo.

¿Si no digo muy bien, qué digo?
Para este punto podemos seguir los 21 tips de Tigriteando en los que ha compartido alternativas al muy bien, porque no se trata de no valorar lo que hacen, si no de no automatizar las respuestas, hay veces que una mirada vale más que mil palabras, una sonrisa sincera, o preguntarles a ellas/os como se sienten, muchas veces cuando mi hija me pregunta si me gusta algo que ha hecho le devuelvo la pregunta, ¿te gusta a ti?¿qué has dibujado? que te cuenten como lo han conseguido, como han llegado hasta ahí y compartir con ellos su alegría.

fular, infancia, porteo, salud

Nudo Canguro

Hola!! vamos a seguir mostrando nudos de fular, en esta ocasión vengo a mostraros el nudo canguro.
Es un nudo que lleva una sola capa sobre el bebé, es simétrico y reparte el peso por toda la espalda, además es un nudo ideal para el postparto y para casos en los que existan problemas de suelo pélvico ya que su anudado no añade presión extra en la zona abdominal.
El pero de este nudo es que es un nudo muy técnico, por lo que puede costar conseguir un buen ajuste, pero nada que no se solucione con la práctica!!!

Os dejo con el vídeo

BLW, continuum, infancia, salud

BLW Baby Led Weaning, una forma distinta de la introducción de la alimentación

Las batidoras, las máquinas de triturar, los electrodomésticos en general son inventos nuevos, de hace menos de 100 años, es decir, que mi bisabuela seguramente no sabía lo que era una batidora… así que, ¿Cómo hacían las famosas papillas su p/madre? ¿Machacaban con el tenedor? Puede ser… pero no me parece probable… Lamentablemente no tenemos a nadie a quien consultarle y no existen documentos que lo demuestren, no era algo importante, antes los niños se alimentaban (cuando podían) al igual que el resto de la familia con “lo que había”.
Si hablamos con nuestros mayores de papillas, percentiles y gráficas de peso posiblemente te responderán que eso son inventos modernos… que cuando él/ella era pequeño no existía nada de eso.
Hoy en día no hay un pediatra que al llegar entre los 4 y los 6 meses no te nombre los potitos/papillas/purés/zumos para iniciar la Alimentación Complementaria pero resulta que hace unos años no existían (¡y hemos evolucionado!).
Para volver a lo natural, Jill Rapley se ha inventado un término: Baby Led Weaning. Y no es otra cosa que compartir nuestra comida con los más pequeños de la familia sin complicarse mucho la vida, siendo el o la peque quien decide cuánto, qué, dónde y cuándo comer. Lo único que tenemos que tener en cuenta son unas cuantas pautas de seguridad:
  1. Cada bebé es distinto y lleva su propio ritmo.
  2. La leche (materna o fórmula) es el alimento principal en sus dos primeros años de vida (y único en sus primeros 6 meses).
  3. La Alimentación Complementaria es COMPLEMENTARIA, es decir, complementa al alimento principal (la leche).
  4. Hasta los 2 años (aproximadamente) la AC es educacional, es decir, le prepara para lo que comerá el resto de su vida.
  5. No hay forma mejor de aprender que jugando, así que diviértete con tu peque.
  6. Aprovecha este momento para tener una alimentación más saludable para toda la familias, pues todos comerán lo mismo.
  7. Cocinamos sin sal y sin azúcar. (pero podemos utilizar especias y frutas para endulzar).
  8. Los alimentos nuevos se ofrecen al menos 2 veces antes de pasar al siguiente, la primera exposición detecta si hay alergia y la segunda si hay intolerancia.
  9. Hasta que no se mantenga sentado no se le debe ofrecer alimento alguno.
  10. Siempre se ha de sentar a la hora de comer, olvídate de tronas reclinables, hamacas, cucos, etc…
  11. No se mete ni se saca nada de la boca del bebé, él solito puede, ¿o te gustaría que te lo hicieran a ti?
  12. Cuando comience a comer empieza a ofrecer agua.
  13. Disfruta de la comida en familia y olvídate de la limpieza hasta que termine el momento.
Si te paras a pensar, si no hubiéramos visto nunca las papillas, es lo que haríamos…. Con nuestro instinto.
Sé que si no conoces el BLW es probable que pienses que es peligroso pero nada más lejos de la realidad. El bebé a través de sus sentidos descubre toda la información que necesita de los alimentos, a través de sus manitas descubre si es blando, duro, resbala, se parte, se deshace, está caliente, está frío, etc… con sus ojos puede ver el alimento en su formato original, su color, su forma; con el olfato puede descubrir una cantidad de olores increíble. Toda esta información es necesaria para que su cerebro procese lo que su boca necesita para gestionar el alimento y comérselo.
Cuando empiezan a comer se da a conocer el reflejo de arcada, eso que nos da cuando nosotros, los adultos, metemos nuestros dedos (o cualquier cosa) y tocamos la parte trasera de la lengua. Cuando aparece significa que nuestro cuerpo funciona, está resolviendo un conflicto, algo ha tocado en un sitio clave, si no tuviéramos arcadas cualquier objeto se podría colar por el sistema respiratorio sin control. Con los peques pasa igual, pero mucho más cerca de la punta de su lengua, poco a poco el punto clave va retrocediendo. Y sólo significa que su cuerpo está controlando hasta donde se puede pasar. Es como el portero de discoteca, si el local no está preparado no deja pasar y reacciona.
Dejando que los niños interaccionen de forma activa en su aprendizaje alimenticio estamos participando de forma positiva en su independencia:
  • Le estamos demostrando confianza
  • Podrá sentirse orgulloso de sí mismo
  • Sabrá diferenciar los alimentos
  • Aprender lo que le gusta de lo que no
  • Aprender a tomar decisiones
  • Desarrollará su psicomotricidad fina
  • Aprenderá a diferenciar cuándo tiene ganas de comer y cuándo está saciad@
  • Sentirá que sus padres le tienen en cuenta y le respetan
En definitiva, todo ventajas… la única desventaja (por llamarlo de alguna manera) es que limpio no es, para experimentar no hay nada mejor que ensuciar, tirar, usar la comida de gomina, crema facial, limpiasuelos y usos varios…. Pero nada que una buena ducha no pueda arreglar.

¡Buen provecho!  
Fayna Clavijo
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continuum, educación, infancia, juego, psicomotricidad

Si no intervengo en el juego ¿Qué hago? El rol del adulto en el juego infantil

Hoy vengo a hablaros del rol del adulto en el juego infantil, muchas veces cuando dices que no hay que intervenir en el juego, no saben que hacer, ¿es no hacer nada?¿es que los dejemos solos?

El papel del adulto es el de dar seguridad, confianza, estar PRESENTE, acompañar con la mirada…mucho más difícil que intervenir en el juego, jeje. Vamos a ver qué significa esto y como trasladarlo a nuestro día a día.
El primer juego de los bebés es la exploración, desde que nacen, a ratitos que cada vez se irán haciendo más largos, necesitan estar en una superficie que les permita explorar su cuerpo y sus movimientos, mejor en superficies firmes que blanditas, ya que si se hunden les limitamos los movimientos que pueden hacer. En esta etapa nuestro papel fundamental es proporcionarles lo que necesitan para moverse:
Seguridad, que se proporciona a través del vínculo de apego, con contacto, atendiendo sus necesidades,…
Espacio, al principio poco, después hay que ir ampliando en función de los movimientos del bebé
Tiempo, algo que nos suele costar muuuucho, dejarles explorar e intentar las cosas sin meter prisa, sin acabar nosotros lo que estén haciendo, ya sea un movimiento del cuerpo, alcanzar un objeto, introducirlo en algún sitio…para esto tenemos que tener paciencia y aprender a observar, muchas veces pensamos que no están haciendo nada y lo mismo están explorando un objeto y les ofrecemos otro pensando que se aburren, confiemos y demos tiempo a nuestros bebés.
Estas 3 premisas se pueden aplicar en todas las etapas del desarrollo, para mi lo fundamental es la OBSERVACIÓN, aprender a ver a nuestras hijas/os sin el velo de los prejuicios, y para esto es imprescindible aprender la AUTO-OBSERVACIÓN, distinguir lo mío de lo suyo, que cosas me dan miedo, asco, rabia, tristeza…respirar nuestras emociones, asumirlas, y dejarlas ir para poder observar lo que ocurre en su conjunto, ver si hay miedo, tristeza, asco… en su mirada, su gesto, su cuerpo.
Os pongo un ejemplo, estamos en un parque y hay un grupo de niños y niñas jugando juntos, se ríen, corren, gritan…y de pronto vemos un niño apartado jugando solo, dependiendo de nuestras experiencias interpretaremos la situación, podemos pensar que los demás le han apartado y está triste jugando solo porque nadie quiera jugar con él o puede ser que simplemente no le apetezca unirse al juego y haya decidido jugar mientras a otra cosa. Para saber realmente lo que pasa antes de intervenir, debemos observar, observar el juego general y observar la mirada del niño, su expresión, ¿está pendiente del juego de los otros o por el contrario está concentrado en su juego? ¿cómo es la expresión de su cara? ¿cómo tiene colocado el cuerpo? Y estas son sólo algunas cosas de las que podemos observar.
Cuando estamos en casa habrá momentos en los que jugar activamente con nuestros hijos/as y otros momentos para observar su juego, para acompañar con la presencia y la mirada. Estar presente implica  vivir en el aquí y el ahora, estar en cuerpo y en mente, escuchando los sonidos o palabras, observando sus movimientos..cuanto más pequeños sean, más necesitan esta presencia y esta mirada. Si cuando nos reclaman, por el motivo que sea, estamos, les atendemos y escuchamos poco a poco no requerirán que estemos en la misma habitación o sin hacer nada, porque sabrán que si necesitan algo podrán contar con nosotras, esto es autonomía, no hace falta hacer las cosas solo, si no pedir ayuda cuando la necesitamos, eso también es autonomía.
Esto si lo trasladamos al ámbito educativo es lo mismo, ya sea en la sala de psicomotricidad o en el aula o el patio, la mirada del adulto y la observación es clave, con estas herramientas podemos intervenir cuando realmente sea necesario y les brinda a las niñas/os la seguridad que necesitan para poder experimentar y aprender, saber que se les ve y se les escucha, sin juicios, aceptándoles como son.
Os animáis a practicar la auto-observación?? Cuando tengáis un rato observar como juegan vuestras hijas/os, o en el parque o el colegio…observar como reacciona vuestro cuerpo, la respiración, el ritmo cardiaco, observar vuestras emociones, lo que sentís, y observar lo que ocurre sin que intervengáis…os vais a sorprender!!!! Si lo hacéis compartirlo con nosotras y lo ponemos en común para aprender entre todas/os.

educación, infancia, juego, psicomotricidad, salud

¿Es tan malo sentar a los bebés?

Hay muchas veces que en la crianza se llevan haciendo las cosas de la misma manera que no nos planteamos que puedan ser de otra, esas cosas de “toda la vida”. Durante el embarazo y después cuando tienes a tu pequeño en brazos son muchas las cosas que te planteas, vas aprendiendo y van surgiendo dudas y respuestas.
Ya casi todo el mundo está al tanto que es mejor no forzar a los bebés a ponerse de pie y andar, aunque se siguen viendo muchos andadores y corre-pasillos, cada vez son más las familias que no las usan, muchas familias concienciadas en no poner de pie a sus bebés, pero curiosamente no pasa lo mismo con sentarles y aquí no sólo entra en juego la sabiduría popular o el se ha hecho así toda la vida, también tienen su parte de responsabilidad los pediatras que en las revisiones de los 5-6 meses mientras sientan al bebé en la camilla para ver si se sostiene nos preguntan si se sienta…

Quiero aclarar varios puntos:
1- Los bebés no necesitan que les “enseñemos” ningún movimiento, igual que no hay que enseñarles a comer o a hablar y muchas otras cosas no necesitan que les enseñemos a moverse, a sentarse, a andar,…es cuestión de maduración del sistema nervioso central y de la libertad que se le haya dado para explorar su cuerpo y el medio que le rodea.
2- Cuando hablamos de sentarse solo, no es que nosotros le sentemos y aguante sentado sin caerse, es que sea capaz de pasar de cualquier posición a sentado, ya sea tumbado, a gatas o de pie.

Vale, una vez aclarado eso vamos a ver los motivos por los cuales NO se debe sentar a los bebés.
Cuando hacemos algo por ellos que pueden hacer por si mismos, no les estamos ayudando, les estamos privando de un aprendizaje y un logro, ya no sólo de sentarse solos, sino de toda la gama de movimientos y posturas que aprenden antes de llegar a esa posición.
Cuando nosotros les sentamos, les dejamos anclados a esa postura no tienen equilibrio, por lo general al principio se les sujeta, bien con un adulto, bien rodeándolas de cojines, la postura que adoptan no es una postura natural, teniendo que compensar la falta de equilibrio bloqueando cadenas musculares que a largo plazo pueden ser las causantes de dolores de espalda crónicos de adultos.
Cuando les sentamos, les privamos de autonomía, parece que les gusta manejar las manos, ya que cuando terminan sujetándose estas les quedan libres, pero están atrapados en esa postura, si no saben llegar, no saben salir, si se les escapa un juguete o quieren algo que está lejos, necesitan nuestra intervención para alcanzarlo o bien aprenden a tirarse al suelo para salir de esa posición.
Muchos bebés que no gatean o que gatean “raro” son bebés que han sido sentados, que aprenden a desplazarse desde esa posición en vez de boca-abajo.

Muchas veces la respuesta que te dan las familias es que les gusta, bueno…les gusta y lo demandan cuando saben que si lo hacen les van a poner en esa postura, un bebé al que no se le fuerza poniéndole en ninguna postura, no va a demandarlas porque no las conocen tampoco. Y si les puede gustar, pero también les gusta conseguir las cosas por si mismos, ¿no nos pasa lo mismo?? Esa sensación de cuando estás con algo difícil, que te cuesta y al final lo consigues, esa satisfacción, ese orgullo…les privamos de eso.

Suelo recomendar el libro de “Moverse en libertad” de Emmi Pickler, en este libro nos habla de su experiencia en un orfanato, donde puso en práctica su teoría sobre la necesidad de los niños de tener libertad de movimiento en todas sus etapas de desarrollo, en concreto ella estudia la etapa 0-2 años.

Un post para profundizar en el movimiento libre y la pedagogía Pickler es este sobre Movimiento libre y Actividad autónoma, de mi compañera de formación en Asesoras Continuum, Romina en su blog Teta-à-Porter.

El movimiento libre es parte de su autonomía, conocer su cuerpo, sus posibilidades, conocer su entorno, facilita la conquista de la autonomía poco a poco, dejemos a nuestros bebés y nuestros niños que experimenten, que jueguen, que se muevan…eso no implica dejarlos solos y que “hagan lo que quieran”, no intervenir no significa no estar, la presencia del adulto es importante, como persona de referencia, como lugar seguro al que volver si necesitan coger impulso, si necesitan seguridad, cariño…