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Agresiones y conflictos entre niños II

Este post es la segunda parte de otro que escribí hace tiempo, lo podéis leer aquí. Llevo tiempo con este segundo artículo en el tintero y creo que ha llegado el momento de escribirlo.

Seguimos por el periodo 3-6, en esta franja ya son la mayoría de los peques los que están escolarizados, no podemos estar en el aula y el patio, pero podemos estar atentos a señales que nos indiquen que pasa algo, sobre todo si nuestro peque es el agredido, porque si es el agresor es más fácil que la maestra o maestro te lo comuniquen.

En este periodo todavía se sigue viendo como en muchos conflictos se siguen usando los golpes, empujones, gritos…están todavía en una etapa muy emocional en la que actúan por impulso y además están en la etapa egocéntrica (no pueden ponerse en el lugar del otro y sienten que todo lo que pasa es por ellos, lo bueno y lo malo) con lo cual es muy importante como gestionamos estos conflictos y como les tratamos. Es muy importante no juzgar y mucho más importante no sentenciar. Es muy fácil que se empiece a etiquetar a los peques y se crean ese papel, si no queremos encasillarlos hay que hacer uso de toda la auto-observación y empatía de la que seamos capaces.

Ya os he hablado en otras ocasiones de las herramientas de auto-observación y observación que aprendí en el máster de Psicomotricidad Vivenciada, pero son herramientas que hay que estar ejercitando constantemente para no caer en juicios. Otra herramienta que complementa a esta es la Comunicación No Violenta o Comunicación Empática, la conocí en el curso de Asesoras Continuum y lo he ampliado gracias a Laia de Núnnutit que tiene un grupo en Facebook en el que compartir tips y retos y donde nos enteramos de los maravillosos cursos que da!! Aquí os dejo también un artículo en el que explica como llegó a la CNV. Bueno bien, pues con estas herramientas podemos gestionar todos los conflictos que se nos pongan por delante, jajaja, ahora “sólo” hay que interiorizar y automatizar estas herramientas para poder usarlas y poder transmitirlas de la mejor manera.

En los conflictos que surgen en el ámbito escolar podemos intervenir poco, las intervenciones en estas edades suelen funcionar mejor en el momento en el que se produce el conflicto, aunque si hay buena relación la maestra podemos hacer un buen trabajo conjunto. Si nuestro hijo agrede hay que ver si es por que sí, sin mediar ningún conflicto o si pasa algo previamente que lo desencadene, ¿eso justifica una agresión? no, pero creo que si un niño/a es tratado con respeto, en casa no se usa la agresión como método disciplinario, perdón digo “un cachete” a tiempo, igual si pega en el cole hay un motivo (un necesidad no cubierta) y si lo averiguamos será más fácil intervenir y dar alternativas, en el caso de que sea nuestro peque el agredido hay que ver también qué pasa, si es el mismo niño, si es todos los días o es algo puntual y explicarle que no tiene que dejar que le peguen, si la profe nos cuenta el motivo del conflicto podemos desde casa ver que herramientas darle, no es lo mismo que sea agredido por que si o porque quite juguetes, se meta con los compañeros…daremos distintas herramientas partiendo de la escucha activa de sus necesidades. Es difícil verlo todo y muchas veces cuando miramos es porque hay un peque llorando o porque nos vienen a decir que fulanito le ha pegado, la tendencia suele ser consolar al que llora y recriminar al que ha pegado, con esto no solucionamos nada; les quitamos el poder para resolver ellos los conflictos y además sentenciamos y etiquetamos a los peques sin intentar averiguar lo ocurrido.

¿Entonces qué hacemos?

Bien, si estamos con un grupo de niños y no hemos visto lo sucedido, lo primero es preguntar, con estas edades mal que bien, tienen lenguaje y con sus palabras nos van a poder contar lo que ha pasado, nuestro trabajo aquí es el de mediar, poner palabras a lo ocurrido, nombrar los sentimientos y validarlos y después dar herramientas para que solucionen los conflictos de otra forma, darles un espacio en el que se puedan expresar sin ser juzgados y en el que sean ellos quienes propongan las soluciones.

Bueno, estas recomendaciones serían también para cualquier edad, tengan los años que tengan si ha habido un conflicto en el que se ha llegado a las manos deberíamos escuchar qué ha pasado, ayudarles a poner palabras y a eliminar los juicios y acusaciones, a expresar sentimientos y necesidades para lograr un punto de acercamiento y de entendimiento mutuo.

Según van creciendo va siendo más dificil esta mediación, me parece muy interesante la propuesta de los mediadores de patio, que sean sus propios compañeros los que les ayuden a resolver los conflictos.

Me parece muy importante escuchar a las dos partes por varios motivos:

1- El que más llora o el que más se queja, no tiene por qué ser “victima”, por ejemplo, hay un conflicto, un niño pega a otro y el otro en vez de llorar la devuelve o logra parar el golpe  o empujar al otro niño para salir de la situación y el primero es el que viene llorando o diciendo que le han pegado. En esos casos si no preguntamos y damos por sentado quien es el agresor y quien la víctima estamos enseñando que si no lloras no te hacen caso y que mientras no te vean puedes hacer daño a los demás. Pegar no es la solución y hay que dar otras herramientas, pero tenemos que conocer los hechos y ser neutrales (hablo sobre todo en ambiente educativo, si estás en el parque con tu hijo, igual no es tan fácil ser neutral, jajajaja)

2- Usar la violencia no está justificado, pero si en algún momento tienes que usar la fuerza para defenderte o poder salir de una situación en la que hay peligro…debes hacerlo, ¿qué pasa? que igual nos encontramos en el punto de arriba, tu agresor va a quejarse porque le hayas hecho daño, pero aún así es necesario enseñar a los peques a defenderse y ha dejar claro sus límites, lo mejor si están en el cole o con monitores, es que pidan ayuda, pero si van a agredirles y tienen que pegar un empujón o les tienen agarrados y tienen que soltarse…primero está su integridad física, una vez libres, que acudan a pedir ayuda.

 

Dejar claro que no hablo de agresiones reincidente, ni de casos de acoso, hablo de la gestión de conflictos que se dan entre niños, que muchas veces me encuentro con familias que no saben como intervenir, tanto en niños que son pegados como en peques que pegan y cuanto antes les demos herramientas y les enseñemos a trabajar la empatía mejor gestionarán los conflictos de mayores.

Crianza, Desarrollo psicomotor, Sin categoría

Hola calor, adiós pañal

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que los pañales es algo que ponemos por nuestra comodidad, no porque sean necesarios, es más, hay una corriente en la que se trabaja mucho la observación de las señales de los bebés, para predecir cuando van a hacer pis y/o caca y así no manchar todo, también os digo que a día de hoy no me veo capaz con el ritmo de vida que llevo a realizar esa observación.

Llega el verano, el calor (y qué calor!!!!) y con él muchas familias se plantean la retirada del pañal, muchas veces motivada por el inicio del cole en Septiembre y esto me lleva siempre a la misma reflexión ¿la retirada del pañal es por los bebés o por los adultos? en el caso de los colegios, para mí la respuesta está clara, la necesidad es del adulto.

Tenemos aulas cada vez más masificadas, con menos apoyos…y en muchos centros además al preguntar por los posibles escapes te dicen que que no cambian de ropa, más de una vez he oído de centros en los que dejan a los peques sin cambiar hasta que puedes ir tú a cambiarlos o si no puedes hasta que salen de clase, me parece algo horroroso; además tenemos que tener en cuenta que entran juntos peques que se pueden llevar casi un año de diferencia, con lo que ahora en verano, los hay con 3 años ya cumplidos y otros que todavía tienen 2 y que se les está pidiendo conseguir lo mismo a la vez.  Por suerte en otros coles te hacen firmar una autorización para que les puedan cambiar, ya al margen del control de esfínteres, los peques se pueden poner malos.

Bueno a lo que vamos, el control de esfínteres es cuando los peques son capaces de anticiparse, con suficiente tiempo, cuando se hacen pis o caca para poder ir al baño sin mancharse y/o son capaces de aguantar un poco (algo que no recomiendan ni a los adultos, especialmente a las mujeres, ya que retener la orina puede ser causa de infección), este proceso no sólo requiere la voluntad del peque, sino también la maduración neurológica suficiente.

¿Qué edad es la “normal” para dejar el pañal?

Pues la edad para el control de esfínteres diurno se sitúa entre los 2 y los 4 años, así que fijaros si es absurdo que cuando entran en infantil de 3 años se les pida a todos que tengan este hito alcanzado, sin hablar ya de las escuelas infantiles en las que siguen protocolos casi de entrenamiento, para que logren alcanzar este hito en último curso de esta etapa.

Y el control nocturno se amplía hasta los 6-7 años.

Esto tampoco significa que haya un problema fuera de estos rangos, lo que debemos es observar, por si hubiera algún problema físico o emocional que estuviera causando esos problemas.

 

Etapas del proceso

1º Identificar cuando se están haciendo pis y/o caca (este último puede traer incluso más problemas, luego hablamos un poco de él), es la fase en la que te avisan cuando se lo están haciendo, si queremos facilitar que aprendan a identificar esta señal una opción ante de la retirada del pañal serían los pañales de tela (sin capa siempre-seco), ya que es más fácil que noten la humedad. En los pañales comerciales actuales, una de las ventajas que te venden es que “el culito siempre está seco”, pero en este paso puede ser contraproducente.

2º Avisar segundos antes. Esta etapa es muuuuy divertida, en cuanto te avisan ya puedes correr, porque es inminente, no son capaces de retener de forma voluntaria, pero empiezan a identificar las señales previas a la salida (vejiga llena), en este paso hay peques que identifican mejor las señales de la caca que del pis.

3º Anticipación. Aquí ya te dan un poco de margen y son capaces de aguantar un poco si el baño no está cerca.

 

¿Cómo podemos facilitar el proceso?

Cada peque es un mundo y va a marcar sus ritmos y tiempos y como en la mayoría de las cosas cada familia tiene que encontrar su forma, yo os voy a dar algunas ideas que además favorezcan su autonomía.

-Orinal: al principio se puede tener en la zona de juego como un objeto más, que se familiaricen con él, que lo puedan mover… Aún así hay peques que no les gusta y no lo quieren.

– Adaptador y banqueta: otra opción es tener una baqueta que les permita subir al baño y un adaptador para la taza que puedan colocar y quitar.

– Cuidar el lenguaje: un error en el que solemos caer para animarles a dejar el pañal suele ser el repetirles lo mayores que son, no necesitan que les digamos que son mayores, necesitan que les acompañemos en el proceso desde el respeto y la empatía, sin regañarles si no llegan o si pensamos que ya deberían haberlo conseguido.

– Sal con ropa de cambio.

 

Si es el propio peque el que pide estar sin pañal (aunque no controle todavía) permíteselo, igual te toca tener la fregona a mano, pero es importante respetar sus decisiones.

 

Preguntas frecuentes

  • ¿Si se vuelve a poner el pañal es perjudicial?

No, como he dicho más arriba cada uno tiene su proceso y es muy importante acompañar desde el respeto, tenemos que tener en cuenta que ellos no piden usar pañal, es algo que ponemos por nuestra comodidad, cuando se sientan preparados lo dejarán, confía.

  • ¿Si se lo quito, tiene que ser en todas partes?

No es necesario, lo mismo en casa le gusta estar sin pañal, pero para salir prefiere ponérselo, incluso hay peques que siguen necesitando el pañal para hacer caca una vez que ya controlan esfínteres.

  • ¿Es mejor en verano?

Depende del peque, si es invierno y quiere quitarse el pañal hay que respetarlo igualmente, en verano la ventaja es que si se hacen pis fuera o en casa no hay calefacción, van a pasar menos frío, pero tampoco hay un tiempo determinado para el proceso, pude durar meses o días.

 

De momento he vivido el proceso 2 veces y han sido completamente distintos, con la mayor estuvo meses, a veces tenía interés y pedía el orinal, otras veces te volvía a pedir el pañal, su interés empezó antes de cumplir los 2 años y estuvimos 3-4 meses que el interés iba y venía. Una vez con el control de esfínteres, sin escapes, tuvimos unos meses en los que no quería hacer pis fuera de casa, se negaba a ir al baño a no ser que fuera en casa o donde las abuelas, así que nos hicimos con un orinal portátil, que se podía usar también como adaptador de la taza del baño! (para niñas en el campo es ideal, no tienes que sostenerlas en vilo!!!jajajaja y le puedes poner una bolsita si quieren hacer caca). Una semana después de controlar de día le quitamos el pañal por la noche porque amanecía todas las mañanas seca, hacía pis nada mas despertarse. Con el mediano no estuvimos tantos meses y al contrario que con su hermana si hemos tenido algún escape, normalmente por estar muy metido en algún juego o esperar hasta el último momento para ir, pero al igual que su hermana el control nocturno ha ido de la mano, pero al contrario que su hermana (que le encantaba el orinal) él prefiere el adaptador. Con el pequeño todavía nos queda hasta que volvamos a vivir el proceso, jeje.

 

Hay que tener mucho cuidado con forzar estos procesos ya que podemos hacer que tengan problemas de retención por aprender a usar la musculatura de forma indebida o que cojan miedo.

 

La Caca

Con esto hay que tener especial cuidado, hay peques a los que les cuesta mucho deprenderse de ella, incluso llegar al estreñimiento, es algo muy delicado, hay peques que con un poco de trabajo y muuuucha paciencia y empatía puedes conseguir avances y otros que necesitan mucho más trabajo, os dejo aquí un enlace en el que habla de un proceso de años y como llevaron el proceso en el blog Minerva y su mundo.

 

¿Tienes alguna pregunta? Escríbenos!!!

Cuentanos como han sido tus experiencias!

 

 

porteo, psicomotricidad

Pikler, Porteo y Psicomotricidad

 Este es el segundo artículo de los 4 de esta serie sobre la metodología Pikler y el Porteo que vamos a escribir entre Bei de Tigriteando, Romina de Teta-à-Porter, Elena de Monitos y Risas y yo. En mi caso no he tenido el placer de debatir en persona sobre estos temas con ninguna pikleriana, pero si he leído artículos sobre porteo desde esta metodología y que además quienes lo firman son psicomotricistas, así que voy a dar mi visión sobre el movimiento libre, la psicomotricidad y el porteo.

 

Lo primero aclarar que la psicomotricidad que trabajo es vivencial o relacional, en esta metodología se parte de la motivación y el movimiento espontáneo, no se dirige el juego ni se hacen propuestas de trabajo, el psicomotricista prepara la sala y se encarga de ser la figura de referencia y que da seguridad al grupo. En este contexto el movimiento libre encaja muy bien, no se coloca a los bebés en posturas que no alcancen por sí mismos y no se les fuerza a realizar ningún ejercicio, además también la forma de ESTAR con ellos en la sala, de observar y de acompañar también tiene muchos puntos en común.

Como bien ha explicado Bei en su artículo, partimos de una pedagogía que se desarrolló en un orfanato. Esta pedagogía no sólo da importancia al movimiento libre sino también al vínculo de apego  generado por las cuidadoras con los niños a su cargo. Era muy importante que fuera un vínculo estable y seguro, pero sin sustituir al vínculo primario, ya que lo que se pretendía era favorecer su salida del orfanato y su inserción en una familia. De esta manera los bebés tenían asignado un tiempo en exclusiva para ser atendidos, en el cambio de pañal, el baño, la comida…son momentos que se cuidan mucho, parte de esto se puede extrapolar a casa (como nos comunicamos, anticipar los movimientos,..)

El vínculo de apego es el primer organizador de desarrollo, es la base para un buen desarrollo psicomotor, sin vínculo no hay exploración, de ahí la importancia que le dan en la metodología Pikler, pero ¿qué pasa cuando nos llevamos esto a casa? Ese vínculo no va a ser igual, porque el vínculo con la madre es el vínculo primario y una de las necesidades básicas de los bebés es el CONTACTO y el primer objeto de exploración es la madre. Tomando esto como referencia ya tenemos el primer desacuerdo, muchas veces escucho criticar el poner a los bebés boca-abajo, pero no nos damos cuenta que no es necesario ponerles en el suelo, en la posición vientre con vientre con la madre están boca-abajo y esta posición es completamente natural. Como dice Nils Bergman “el hábitat del bebé es el cuerpo de la madre”.

Defienden desde Pikler que el porteo es una necesidad del adulto y que priva al bebé de movimiento, pues a ver…un bebé necesita contacto y necesita saber que estás, cada familia y cada bebé va a tener unas necesidades que van a ir evolucionando, si no cubrimos esas necesidades y dejamos que completen las fases, las van a ir “arrastrando”. No podemos tomar como referencia lo que se hacía en un espacio en el que había una cuidadora para varios bebés y estaban en el contexto que estaban, que lo que tú puedes hacer en tu casa. Para mí el porteo es una herramienta para cubrir la necesidad de contacto de los bebés mientras podemos seguir con las tareas diarias (o por ejemplo ir al baño y tener dos manos libres!!). El problema sería que nuestra motivación para portear sea que nosotras necesitamos ese contacto, que cubramos una necesidad nuestra con nuestros hijos, en este caso además el vínculo creado no sería un vínculo seguro, sino patológico y se puede dar tanto porteando como sin portear, ya que es una forma de relacionarte con tu bebé y tu entorno, creando dependencia de los demás.

El contacto y el porteo es básico para favorecer ese vínculo de apego que va a ser la base del desarrollo psicomotor, vale, les puedes llevar en brazos…pero en ese caso puedes hacerte daño en la espalda y además no puedes hacer otra cosa que no sea llevarlos en brazos, lo importante es buscar un buen portabebés que se adapte al momento evolutivo del bebé y respete su postura y sus movimientos. Además el porteo favorece el correcto desarrollo de la cadera, permitiendo que la cabeza del fémur estimule la osificación y también favorece una correcta estimulación sensorial y la integración de toda esta información desde un lugar seguro. Vamos a facilitar las nociones propioceptivas y vestibulares ayudando a poner límites a su cuerpo y su espacio.

En cuanto al tiempo que van a estar porteados lo va a marcar también el bebé, no es lo mismo un recién nacido que un bebé de 5 meses que uno de 1 año…cada uno va a necesitar distintos tiempos, al margen de las necesidades específicas de cada bebé por su personalidad, como haya sido el embarazo, el parto… y tenemos que tener claro que si un bebé quiere suelo te lo va a hacer saber mediante protestas, señalando…cada uno tiene su ritmo.

No concibo una crianza sin portabebés y menos cuando tienes más de un peque, el poder cubrir su necesidad de contacto mientras atiendes las necesidades de los mayores hace que el estrés disminuya considerablemente, jeje.

 

 

Os dejo los enlaces a los otros 3 artículos de la serie:

 

Personal

Emprender, una carrera de fondo ¿y si no ves el fondo?

Hace ya poco más de un año que abrimos por fin el espacio físico con el que tanto había soñado, tanta dedicación, planes, expectativas…

Lo primero, antes de nada dar las gracias a todas las familias que han pasado por nuestro espacio, las que han vuelto y las que no, las que nos acompañan incondicionalmente y las que vienen en momentos puntuales y también a nuestras amigas y familia, que está siempre al pie del cañón.

No se cuantas veces he empezado a escribir este post, escrito y borrado y vuelto a escribir, cambiando el título y cambiando el tema, aunque en el fondo todo es lo mismo.

Ser madre es muy bonito y a la vez de las cosas más duras que hay, sobretodo cuando decides que quieres romper con las reglas establecidas y que quieres una crianza distinta, basada en el respeto mutuo y en caminar juntos y no por encima. Esto implica una inteligencia emocional de la que muchos carecemos y es tan duro de admitir. Me considero afortunada, a pesar de los contras que pudiera tener en mi infancia, yo la recuerdo con cariño, con alegría, mis recuerdos del colegio igual, nunca he tenido mayores problemas, pero llega el día, tienes a tus hijos y…te ves repitiendo patrones y conductas que no quieres, te ves herida y dolida o no lo ves y sigues repitiendo todo eso que te hizo daño “porque las cosas siempre se han hecho así” y es “menos” duro que pararte y mirarte en el espejo que son tus hijos, porque todo aquello que luchas por no ver es lo que te ponen delante. Luego el segundo batacazo viene en la “esfera maternal”, buscas con ansia un espacio, comadres con las que compartir y ves cuantas heridas portamos todas, no sólo por nuestras familias, por la sociedad entera que tampoco nos deja maternar como queramos, ves como a pesar de repetir todas como loros el respeto que nos merecemos, cómo hay que tratar bien a los niños, enseñarles empatía, resolución de conflictos…somos las primeras en no predicar con el ejemplo, porque hay veces que estamos tan heridas, que es más fácil ver en las demás el enemigo a combatir que volver a mirarnos en el espejo y ver qué es eso que me está removiendo, aunque luego se sigan caminos distintos, pero sin dañar a nadie y ves…que todas nos sabemos muy bien la teoría pero que muy pocas lo aplican o lo aplicamos.

Y llega el momento…hay que trabajar y ese bebé te reclama y los pechos llenos de leche te gritan y cada célula de tu cuerpo llora y sabes que va a ser muy duro, que no quieres hacerlo, pero hay que ser productiva.

En este punto tuve la suerte de que una primera mujer me diera el empujón para dar el salto que yo no me atrevía a dar, siempre se lo agradeceré, aunque luego los caminos hayan sido distintos; ese fue el primer golpe, con la ilusión todavía viva y las energías por conseguir ese sueño decidí seguir sola el camino, seguir luchando por lo que llevaba tiempo soñando y hacerlo realidad. En ese camino encontré dos mujeres más que creyeron en mi sueño y me enseñaron otras posibilidades y me abrieron otras ventanas, de esas mujeres, sólo me acompaña una, otro golpe de realidad, emprender nunca fue fácil. Al final conseguimos otra mujer más que se unió a nuestra causa, una mujer que siempre ha creído en mi y que siempre está a mi lado pase lo que pase.

Después de buscar hasta debajo de las piedras el dinero necesario para poner en marcha el proyecto y ver lo difícil que lo tenemos si no tienes dinero, lo logramos y empezamos las obras.

Lección 1: si vas a emprender busca y rebusca para no tener que hacer obra, de verdad, se va tantísima energía, sobre todo, cuando parte de la mano de obra eres tú, si tienes dinero de sobra, sin problema, si no…te desgasta, ya no sólo por el esfuerzo físico, también el mental, luego cuando la gente no acude en masa a tu negocio…es como si todo el esfuerzo no hubiera servido.

Y pasan los meses y ves como las energías que tenías se quedaron por el camino, un camino duro y lleno de baches, lleno de golpes, que aunque pienses que no, al final te pasan factura y cuando paras, cuando bajas un poco el ritmo todo ese cansancio, todo ese dolor que había estado en pausa te inunda y lo malo no es que lo haga, lo malo es que te llene tanto que ni lo veas, lo malo es que te vayas apagando poco a poco, que la ilusión, las ganas, las ideas se te escapen de los dedos y no te des ni cuenta y cada día que no llegas a la gente, que no cumples objetivos es una piedra más, un tono más gris y te escondes detrás de una máscara porque ni tú quieres ver, hay que seguir luchando, hay que tirar, porque has conseguido llegar a pesar de todo, pero cada día llaman a tu puerta tus miedos, tu inseguridades, todas esas cosas que creías superadas, que ya “te habías trabajado” te asaltan y cada día vas un poco más despacio y es tan lento, que sigue sin verlo y un día paras, respiras y te das cuenta, de que no respiras, te das cuenta de que tu mente no para, ves las caras de preocupación a tu alrededor y te planteas, que hay algo que no va bien y buscas la salida, pero como ya estás abajo…sólo con un poco de impulso…puedes empezar a subir y es en ese momento en el que lo ves, te das cuenta de la oscuridad que te rodeaba, te das cuenta que no podías estar bien con tus hijos, ni con tu pareja, ni con tu negocio, porque no estabas bien y decides que te vas a cuidar, que vas a buscar el equilibrio para recuperar las fuerzas perdidas y aceptas la ayuda, es tan importante dejarse ayudar…

Lección 2: aceptar la ayuda de los demás delegar y el auto-cuidado son imprescindibles, no sólo cuando emprendes, en la crianza y en la vida en general, no somos todo poderosas y no deberíamos aspirar a serlo, como dice mi buena amiga Romina…no perseguimos la independencia sino la AUTONOMÍA

 

Escribo estas líneas mientras los niños juegan en el parque con su padre y yo escucho música y me dejo llevar.

No se lo que nos deparará el futuro, no se si seguiremos con el espacio físico que tenemos ahora o el proyecto cambiará, lo que sí se, es que no me quiero volver a perder y que si siento que me pierdo y dejo de ver la luz todos los días se que puedo recurrir a todas esas personas que me quieren, se que puedo pedir aquello que necesite. Ahora sólo queda seguir creciendo como persona, como mujer, como madre, porque el aprendizaje es eterno y esa es la gracia, el día que dejemos de aprender, el día que dejemos de sentir ese vértigo del desequilibrio…ya no tendremos nada que hacer.

P.D. En mi caso, lo que más me ha llamado la atención es que llevaba un año sin cantar ni bailar en casa, es un recurso que usaba mucho para relajarme y hacer el tonto con mi hija y también como distracción de la tv, había dejado de hacerlo y ni me había dado cuenta…ahora, la pongo toooodos los días, para cada momento una melodía.

 

Gracias a todas, de corazón, vosotras sabéis quienes sois, que nuestro brillo nos haga crecer, que la oxitocina nos envuelva y la sororidad se extienda.

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BLW, continuum, infancia, salud

Bebés que no se sientan pero se lanzan a la comida

El pequeño miembro de esta gran familia va a hacer ya 9 meses!! madre mía como pasa el tiempo. Hoy venimos a contaros nuestra particular forma de empezar con el BLW o alimentación autorregulada, si no sabéis lo que es os invito a leer el artículo que publicamos hace unos meses Aquí, en él se daban a conocer las bases para iniciar el BLW y las dudas frecuentes que nos suelen asaltar, en nuestro caso lo principal es la confianza y el sentido común.

En el Gynkgo Mágico apostamos por el Movimiento Libre, no forzar posturas ni movimientos en los bebés que no sean capaces de alcanzar por sí mismos; el forzar estos ritmos puede ocasionar problemas a medio y largo plazo. Uno de los requisitos para empezar con la alimentación complementaria es que se sienten solos, ya que la posición recostado puede ocasionar atragantamientos, ahora bien, ¿qué hacemos si el bebé tiene interés en la comida y no se sienta? Muchas veces surge este conflicto, bebé que se tira (puede que sea hasta literal, que le tengas en brazos y se lance, jejeje) a por la comida o ves que muestra interés en probar la comida pero que todavía no se sienta, no soy partidaria de sentar a los bebés que no lo hacen por si mismos, ni en trona, ni sujetos por cojines o en los asientos estos que venden para encajar a los bebés, nosotros optamos por brazos, sí, le estamos sentando, sí llega a esa postura por que le colocamos, pero también se que no tiene la misma contención, ni protección su espalda con el cuerpo de un adulto que en una trona o similar, no tiene que esforzar ni forzar la postura para poder mantenerse sentado y suele ser una postura que al final muchas veces terminan teniendo los bebés que son llevados en brazos, hay veces que los puedes llevar porteados o tenerlos tumbados, pero no siempre se puede y no siempre quieren, en el caso de los míos hazaña imposible habiendo comida en la mesa, jajaja.

En nuestro caso ninguno de los 3 se ha sentado antes de empezar a comer y los 3 se han sentido atraídos por la comida enseguida, les hemos tenido que “retener” hasta los 6 meses para que no robaran comida de tu plato y/o mano.

Hay bebés que se sientan con 6-7 meses, otros con 10…cada bebé es distinto y no por ello es malo, ni va a ir más lento. Con la comida pasa lo mismo, hay bebés que sienten interés antes y otros después, tenemos que tener claro, que sobre todo hasta los 2 años la comida principal va a ser la leche, la comida es parte de la experimentación y juego con el mundo que les rodea. Comer, muchas veces es un acto social, en el que si les damos cabida poco a poco irán aprendiendo las normas de convivencia, a usar los cubiertos, las costumbres y a comer de lo que se coma en esa familia, suele venir muy bien, para comer más sano, porque de nada sirve que le preparemos cosas sanas a los bebés y que luego nosotros comamos mal, porque antes de lo que pensamos van a pedirnos de nuestro plato.

La clave, como en la mayoría de las cosas en crianza, suele ser la observación y la auto-observación, demos a nuestros bebés el tiempo y el espacio que necesitan para explorar, para conocer su cuerpo, para conocer el entorno…si tu bebé tiene interés por la comida deja que experimente aunque no se siente y el resto del tiempo… al suelo!!!! a rodar, reptar y moverse.

Otro día os cuento la relación entre el volteo, el gateo y el BLW.

sueño

Colechar crea dependencia

Hoy os quiero hablar de algo un poco polémico, El COLECHO, o cama/habitación familiar y sus implicaciones en el desarrollo de los bebés.

¿Qué es el colecho?

Llamamos colechar a dormir todos juntos, bien sea en la misma cama o en camas adyacentes. Algo que ahora parece raro en muchos entornos, pero que hasta hace poco era una realidad común en la mayoría de las casas; no hace tantas generaciones que vivían en casas o pisos pequeños en los que sí o sí había que compartir habitación, si no era con los padres era con hermanos y así hasta que te independizabas…o no! si te ibas con tu pareja…al final dormías con alguien, y es que….el COLECHO crea DEPENDENCIA.

Así como lo leéis, estamos rodeados de adultos marcados por un mismo trauma…compartir habitación, algo que siguen haciendo de adultos, por eso mismo, no desean esa misma dependencia para sus hijos y les preparan la habitación cuanto antes para que “aprendan” a dormir solos, que luego es un hábito que cuesta mucho quitar y la mayoría no consiguen.

¿Entonces el colecho es malo?

Pues bien, lo primero aclarar que el colecho es una herramienta más en la crianza de los hijos, por sí misma no es ni buena, ni mala.

Una vez aclarado esto vamos a ir al principio. Los bebés nacen siendo seres totalmente dependientes, necesitan del adulto (principalmente la madre) para su supervivencia. Un bebé, sobre todo en los primeros meses de vida, necesita realizar bastantes tomas nocturnas. Es por la noche cuando se dan los mayores picos de prolactina, lo que regula las tomas diurnas, por lo que los despertares nocturnos son perfectamente normales, si quieres más información puedes leer este artículo del blog Una Maternidad Diferente.

Así que por un lado tenemos bebés que se despiertan a menudo para lactar y según van creciendo las necesidades también cambian, así como los ciclos del sueño (para ampliar información aconsejo la lectura de Dulces Sueños, de María Berrozpe y Dormir sin Lágrimas, de Rosa Jové) y por otro lado tenemos unos adultos que necesitan dormir. Lo que llevan años intentando hacernos creer es que los bebés según nacen tienen que ir acostumbrándose a nuestro ritmo de vida, sobre todo teniendo en cuenta que las bajas de maternidad y paternidad en España son una mierda y a las 16 semanas hay que incorporarse (o no) a la vida laboral de nuevo y que en vez de “esclavizarte” tu bebé, te esclavice el jefe de turno…con lo que se produce un choque de necesidades y ahí entra el colecho, ya que para muchas familias es la solución para dormir mejor, como digo muchas veces…yo practico colecho por supervivencia pura y dura y es que en esto de colechar…para gustos colores, jajajaja.

Tenemos varios tipos de colecho:

  • Colecho de supervivencia: cuando por la noche no eres persona y necesitas aprovechar cada segundo para dormir. No puedes desperdiciarlo levantándote…jajaja
  • Colecho pero no colecho: aquí entrarían todas esas mamás a las que les da miedo colechar pero que terminan haciéndolo por que se quedan dormidas con el bebé a la teta. Cuando son capaces de aguantar lo meten en su cuna, pero la mayoría de las veces se despiertan pegadas a su bebé, jejeje
  • Colecho ocasional: ese que se hace en “ocasiones especiales”, cuando se ponen malitos, cuando mamá o papá se quedan solos por la noche, cuando se cuelan en la cama…
  • Colecho por que SÍ: cuando ha pasado la época de supervivencia y sigues colechando, cuando te encanta despertar con olor a bebé y con sonrisas, cuando entiendes que si “papá es mayor y duerme contigo por qué yo no?”, cuando te das cuenta de la de espacio que ganas teniendo un dormitorio y el resto de habitaciones las aprovechas para otras cosas, despacho, juguetes, ropa,…porque es un acuerdo de todos y todos estáis a gusto.

 

Conclusión:

El colecho es adictivo…pero más para los mayores que para los pequeños, ellos crecerán, querrán su espacio, se irán de la habitación, dejarán de necesitar que espantes a los monstruos, poco a poco sus alas irán creciendo y se irán estirando y eso en parte será gracias a respetar ese tiempo de recogimiento, de dependencia, de necesitarte y reclamarte, de saber que estás, que pueden contar contigo, a ellos…se les pasará, a tí…no puedo asegurarte nada, de momento yo sigo disfrutando nuestro colecho porque SÍ, de las noches malas y las no tan malas, de los despertares con besos y sonrisas y los despertares con lágrimas, de los “mamá” de madrugada y los desvelos tontos por que sí.

Cada familia tiene que encontrar su fórmula, no hay una sola, hay peques que con 2 años quieren dormir en su habitación otros con 6 que no quieren dejarla (o sólo a veces), lo importante es observar las necesidades y acompañar esos procesos.

El colecho no es malo ni bueno, es una herramienta más para facilitar la crianza.

 

¿Y tú como duermes?IMG_4415