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Agresiones y conflictos entre niños II

Este post es la segunda parte de otro que escribí hace tiempo, lo podéis leer aquí. Llevo tiempo con este segundo artículo en el tintero y creo que ha llegado el momento de escribirlo.

Seguimos por el periodo 3-6, en esta franja ya son la mayoría de los peques los que están escolarizados, no podemos estar en el aula y el patio, pero podemos estar atentos a señales que nos indiquen que pasa algo, sobre todo si nuestro peque es el agredido, porque si es el agresor es más fácil que la maestra o maestro te lo comuniquen.

En este periodo todavía se sigue viendo como en muchos conflictos se siguen usando los golpes, empujones, gritos…están todavía en una etapa muy emocional en la que actúan por impulso y además están en la etapa egocéntrica (no pueden ponerse en el lugar del otro y sienten que todo lo que pasa es por ellos, lo bueno y lo malo) con lo cual es muy importante como gestionamos estos conflictos y como les tratamos. Es muy importante no juzgar y mucho más importante no sentenciar. Es muy fácil que se empiece a etiquetar a los peques y se crean ese papel, si no queremos encasillarlos hay que hacer uso de toda la auto-observación y empatía de la que seamos capaces.

Ya os he hablado en otras ocasiones de las herramientas de auto-observación y observación que aprendí en el máster de Psicomotricidad Vivenciada, pero son herramientas que hay que estar ejercitando constantemente para no caer en juicios. Otra herramienta que complementa a esta es la Comunicación No Violenta o Comunicación Empática, la conocí en el curso de Asesoras Continuum y lo he ampliado gracias a Laia de Núnnutit que tiene un grupo en Facebook en el que compartir tips y retos y donde nos enteramos de los maravillosos cursos que da!! Aquí os dejo también un artículo en el que explica como llegó a la CNV. Bueno bien, pues con estas herramientas podemos gestionar todos los conflictos que se nos pongan por delante, jajaja, ahora “sólo” hay que interiorizar y automatizar estas herramientas para poder usarlas y poder transmitirlas de la mejor manera.

En los conflictos que surgen en el ámbito escolar podemos intervenir poco, las intervenciones en estas edades suelen funcionar mejor en el momento en el que se produce el conflicto, aunque si hay buena relación la maestra podemos hacer un buen trabajo conjunto. Si nuestro hijo agrede hay que ver si es por que sí, sin mediar ningún conflicto o si pasa algo previamente que lo desencadene, ¿eso justifica una agresión? no, pero creo que si un niño/a es tratado con respeto, en casa no se usa la agresión como método disciplinario, perdón digo “un cachete” a tiempo, igual si pega en el cole hay un motivo (un necesidad no cubierta) y si lo averiguamos será más fácil intervenir y dar alternativas, en el caso de que sea nuestro peque el agredido hay que ver también qué pasa, si es el mismo niño, si es todos los días o es algo puntual y explicarle que no tiene que dejar que le peguen, si la profe nos cuenta el motivo del conflicto podemos desde casa ver que herramientas darle, no es lo mismo que sea agredido por que si o porque quite juguetes, se meta con los compañeros…daremos distintas herramientas partiendo de la escucha activa de sus necesidades. Es difícil verlo todo y muchas veces cuando miramos es porque hay un peque llorando o porque nos vienen a decir que fulanito le ha pegado, la tendencia suele ser consolar al que llora y recriminar al que ha pegado, con esto no solucionamos nada; les quitamos el poder para resolver ellos los conflictos y además sentenciamos y etiquetamos a los peques sin intentar averiguar lo ocurrido.

¿Entonces qué hacemos?

Bien, si estamos con un grupo de niños y no hemos visto lo sucedido, lo primero es preguntar, con estas edades mal que bien, tienen lenguaje y con sus palabras nos van a poder contar lo que ha pasado, nuestro trabajo aquí es el de mediar, poner palabras a lo ocurrido, nombrar los sentimientos y validarlos y después dar herramientas para que solucionen los conflictos de otra forma, darles un espacio en el que se puedan expresar sin ser juzgados y en el que sean ellos quienes propongan las soluciones.

Bueno, estas recomendaciones serían también para cualquier edad, tengan los años que tengan si ha habido un conflicto en el que se ha llegado a las manos deberíamos escuchar qué ha pasado, ayudarles a poner palabras y a eliminar los juicios y acusaciones, a expresar sentimientos y necesidades para lograr un punto de acercamiento y de entendimiento mutuo.

Según van creciendo va siendo más dificil esta mediación, me parece muy interesante la propuesta de los mediadores de patio, que sean sus propios compañeros los que les ayuden a resolver los conflictos.

Me parece muy importante escuchar a las dos partes por varios motivos:

1- El que más llora o el que más se queja, no tiene por qué ser “victima”, por ejemplo, hay un conflicto, un niño pega a otro y el otro en vez de llorar la devuelve o logra parar el golpe  o empujar al otro niño para salir de la situación y el primero es el que viene llorando o diciendo que le han pegado. En esos casos si no preguntamos y damos por sentado quien es el agresor y quien la víctima estamos enseñando que si no lloras no te hacen caso y que mientras no te vean puedes hacer daño a los demás. Pegar no es la solución y hay que dar otras herramientas, pero tenemos que conocer los hechos y ser neutrales (hablo sobre todo en ambiente educativo, si estás en el parque con tu hijo, igual no es tan fácil ser neutral, jajajaja)

2- Usar la violencia no está justificado, pero si en algún momento tienes que usar la fuerza para defenderte o poder salir de una situación en la que hay peligro…debes hacerlo, ¿qué pasa? que igual nos encontramos en el punto de arriba, tu agresor va a quejarse porque le hayas hecho daño, pero aún así es necesario enseñar a los peques a defenderse y ha dejar claro sus límites, lo mejor si están en el cole o con monitores, es que pidan ayuda, pero si van a agredirles y tienen que pegar un empujón o les tienen agarrados y tienen que soltarse…primero está su integridad física, una vez libres, que acudan a pedir ayuda.

 

Dejar claro que no hablo de agresiones reincidente, ni de casos de acoso, hablo de la gestión de conflictos que se dan entre niños, que muchas veces me encuentro con familias que no saben como intervenir, tanto en niños que son pegados como en peques que pegan y cuanto antes les demos herramientas y les enseñemos a trabajar la empatía mejor gestionarán los conflictos de mayores.

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