Personal

Emprender, una carrera de fondo ¿y si no ves el fondo?

Hace ya poco más de un año que abrimos por fin el espacio físico con el que tanto había soñado, tanta dedicación, planes, expectativas…

Lo primero, antes de nada dar las gracias a todas las familias que han pasado por nuestro espacio, las que han vuelto y las que no, las que nos acompañan incondicionalmente y las que vienen en momentos puntuales y también a nuestras amigas y familia, que está siempre al pie del cañón.

No se cuantas veces he empezado a escribir este post, escrito y borrado y vuelto a escribir, cambiando el título y cambiando el tema, aunque en el fondo todo es lo mismo.

Ser madre es muy bonito y a la vez de las cosas más duras que hay, sobretodo cuando decides que quieres romper con las reglas establecidas y que quieres una crianza distinta, basada en el respeto mutuo y en caminar juntos y no por encima. Esto implica una inteligencia emocional de la que muchos carecemos y es tan duro de admitir. Me considero afortunada, a pesar de los contras que pudiera tener en mi infancia, yo la recuerdo con cariño, con alegría, mis recuerdos del colegio igual, nunca he tenido mayores problemas, pero llega el día, tienes a tus hijos y…te ves repitiendo patrones y conductas que no quieres, te ves herida y dolida o no lo ves y sigues repitiendo todo eso que te hizo daño “porque las cosas siempre se han hecho así” y es “menos” duro que pararte y mirarte en el espejo que son tus hijos, porque todo aquello que luchas por no ver es lo que te ponen delante. Luego el segundo batacazo viene en la “esfera maternal”, buscas con ansia un espacio, comadres con las que compartir y ves cuantas heridas portamos todas, no sólo por nuestras familias, por la sociedad entera que tampoco nos deja maternar como queramos, ves como a pesar de repetir todas como loros el respeto que nos merecemos, cómo hay que tratar bien a los niños, enseñarles empatía, resolución de conflictos…somos las primeras en no predicar con el ejemplo, porque hay veces que estamos tan heridas, que es más fácil ver en las demás el enemigo a combatir que volver a mirarnos en el espejo y ver qué es eso que me está removiendo, aunque luego se sigan caminos distintos, pero sin dañar a nadie y ves…que todas nos sabemos muy bien la teoría pero que muy pocas lo aplican o lo aplicamos.

Y llega el momento…hay que trabajar y ese bebé te reclama y los pechos llenos de leche te gritan y cada célula de tu cuerpo llora y sabes que va a ser muy duro, que no quieres hacerlo, pero hay que ser productiva.

En este punto tuve la suerte de que una primera mujer me diera el empujón para dar el salto que yo no me atrevía a dar, siempre se lo agradeceré, aunque luego los caminos hayan sido distintos; ese fue el primer golpe, con la ilusión todavía viva y las energías por conseguir ese sueño decidí seguir sola el camino, seguir luchando por lo que llevaba tiempo soñando y hacerlo realidad. En ese camino encontré dos mujeres más que creyeron en mi sueño y me enseñaron otras posibilidades y me abrieron otras ventanas, de esas mujeres, sólo me acompaña una, otro golpe de realidad, emprender nunca fue fácil. Al final conseguimos otra mujer más que se unió a nuestra causa, una mujer que siempre ha creído en mi y que siempre está a mi lado pase lo que pase.

Después de buscar hasta debajo de las piedras el dinero necesario para poner en marcha el proyecto y ver lo difícil que lo tenemos si no tienes dinero, lo logramos y empezamos las obras.

Lección 1: si vas a emprender busca y rebusca para no tener que hacer obra, de verdad, se va tantísima energía, sobre todo, cuando parte de la mano de obra eres tú, si tienes dinero de sobra, sin problema, si no…te desgasta, ya no sólo por el esfuerzo físico, también el mental, luego cuando la gente no acude en masa a tu negocio…es como si todo el esfuerzo no hubiera servido.

Y pasan los meses y ves como las energías que tenías se quedaron por el camino, un camino duro y lleno de baches, lleno de golpes, que aunque pienses que no, al final te pasan factura y cuando paras, cuando bajas un poco el ritmo todo ese cansancio, todo ese dolor que había estado en pausa te inunda y lo malo no es que lo haga, lo malo es que te llene tanto que ni lo veas, lo malo es que te vayas apagando poco a poco, que la ilusión, las ganas, las ideas se te escapen de los dedos y no te des ni cuenta y cada día que no llegas a la gente, que no cumples objetivos es una piedra más, un tono más gris y te escondes detrás de una máscara porque ni tú quieres ver, hay que seguir luchando, hay que tirar, porque has conseguido llegar a pesar de todo, pero cada día llaman a tu puerta tus miedos, tu inseguridades, todas esas cosas que creías superadas, que ya “te habías trabajado” te asaltan y cada día vas un poco más despacio y es tan lento, que sigue sin verlo y un día paras, respiras y te das cuenta, de que no respiras, te das cuenta de que tu mente no para, ves las caras de preocupación a tu alrededor y te planteas, que hay algo que no va bien y buscas la salida, pero como ya estás abajo…sólo con un poco de impulso…puedes empezar a subir y es en ese momento en el que lo ves, te das cuenta de la oscuridad que te rodeaba, te das cuenta que no podías estar bien con tus hijos, ni con tu pareja, ni con tu negocio, porque no estabas bien y decides que te vas a cuidar, que vas a buscar el equilibrio para recuperar las fuerzas perdidas y aceptas la ayuda, es tan importante dejarse ayudar…

Lección 2: aceptar la ayuda de los demás delegar y el auto-cuidado son imprescindibles, no sólo cuando emprendes, en la crianza y en la vida en general, no somos todo poderosas y no deberíamos aspirar a serlo, como dice mi buena amiga Romina…no perseguimos la independencia sino la AUTONOMÍA

 

Escribo estas líneas mientras los niños juegan en el parque con su padre y yo escucho música y me dejo llevar.

No se lo que nos deparará el futuro, no se si seguiremos con el espacio físico que tenemos ahora o el proyecto cambiará, lo que sí se, es que no me quiero volver a perder y que si siento que me pierdo y dejo de ver la luz todos los días se que puedo recurrir a todas esas personas que me quieren, se que puedo pedir aquello que necesite. Ahora sólo queda seguir creciendo como persona, como mujer, como madre, porque el aprendizaje es eterno y esa es la gracia, el día que dejemos de aprender, el día que dejemos de sentir ese vértigo del desequilibrio…ya no tendremos nada que hacer.

P.D. En mi caso, lo que más me ha llamado la atención es que llevaba un año sin cantar ni bailar en casa, es un recurso que usaba mucho para relajarme y hacer el tonto con mi hija y también como distracción de la tv, había dejado de hacerlo y ni me había dado cuenta…ahora, la pongo toooodos los días, para cada momento una melodía.

 

Gracias a todas, de corazón, vosotras sabéis quienes sois, que nuestro brillo nos haga crecer, que la oxitocina nos envuelva y la sororidad se extienda.

bde26-petalos

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