sueño

Colechar crea dependencia

Hoy os quiero hablar de algo un poco polémico, El COLECHO, o cama/habitación familiar y sus implicaciones en el desarrollo de los bebés.

¿Qué es el colecho?

Llamamos colechar a dormir todos juntos, bien sea en la misma cama o en camas adyacentes. Algo que ahora parece raro en muchos entornos, pero que hasta hace poco era una realidad común en la mayoría de las casas; no hace tantas generaciones que vivían en casas o pisos pequeños en los que sí o sí había que compartir habitación, si no era con los padres era con hermanos y así hasta que te independizabas…o no! si te ibas con tu pareja…al final dormías con alguien, y es que….el COLECHO crea DEPENDENCIA.

Así como lo leéis, estamos rodeados de adultos marcados por un mismo trauma…compartir habitación, algo que siguen haciendo de adultos, por eso mismo, no desean esa misma dependencia para sus hijos y les preparan la habitación cuanto antes para que “aprendan” a dormir solos, que luego es un hábito que cuesta mucho quitar y la mayoría no consiguen.

¿Entonces el colecho es malo?

Pues bien, lo primero aclarar que el colecho es una herramienta más en la crianza de los hijos, por sí misma no es ni buena, ni mala.

Una vez aclarado esto vamos a ir al principio. Los bebés nacen siendo seres totalmente dependientes, necesitan del adulto (principalmente la madre) para su supervivencia. Un bebé, sobre todo en los primeros meses de vida, necesita realizar bastantes tomas nocturnas. Es por la noche cuando se dan los mayores picos de prolactina, lo que regula las tomas diurnas, por lo que los despertares nocturnos son perfectamente normales, si quieres más información puedes leer este artículo del blog Una Maternidad Diferente.

Así que por un lado tenemos bebés que se despiertan a menudo para lactar y según van creciendo las necesidades también cambian, así como los ciclos del sueño (para ampliar información aconsejo la lectura de Dulces Sueños, de María Berrozpe y Dormir sin Lágrimas, de Rosa Jové) y por otro lado tenemos unos adultos que necesitan dormir. Lo que llevan años intentando hacernos creer es que los bebés según nacen tienen que ir acostumbrándose a nuestro ritmo de vida, sobre todo teniendo en cuenta que las bajas de maternidad y paternidad en España son una mierda y a las 16 semanas hay que incorporarse (o no) a la vida laboral de nuevo y que en vez de “esclavizarte” tu bebé, te esclavice el jefe de turno…con lo que se produce un choque de necesidades y ahí entra el colecho, ya que para muchas familias es la solución para dormir mejor, como digo muchas veces…yo practico colecho por supervivencia pura y dura y es que en esto de colechar…para gustos colores, jajajaja.

Tenemos varios tipos de colecho:

  • Colecho de supervivencia: cuando por la noche no eres persona y necesitas aprovechar cada segundo para dormir. No puedes desperdiciarlo levantándote…jajaja
  • Colecho pero no colecho: aquí entrarían todas esas mamás a las que les da miedo colechar pero que terminan haciéndolo por que se quedan dormidas con el bebé a la teta. Cuando son capaces de aguantar lo meten en su cuna, pero la mayoría de las veces se despiertan pegadas a su bebé, jejeje
  • Colecho ocasional: ese que se hace en “ocasiones especiales”, cuando se ponen malitos, cuando mamá o papá se quedan solos por la noche, cuando se cuelan en la cama…
  • Colecho por que SÍ: cuando ha pasado la época de supervivencia y sigues colechando, cuando te encanta despertar con olor a bebé y con sonrisas, cuando entiendes que si “papá es mayor y duerme contigo por qué yo no?”, cuando te das cuenta de la de espacio que ganas teniendo un dormitorio y el resto de habitaciones las aprovechas para otras cosas, despacho, juguetes, ropa,…porque es un acuerdo de todos y todos estáis a gusto.

 

Conclusión:

El colecho es adictivo…pero más para los mayores que para los pequeños, ellos crecerán, querrán su espacio, se irán de la habitación, dejarán de necesitar que espantes a los monstruos, poco a poco sus alas irán creciendo y se irán estirando y eso en parte será gracias a respetar ese tiempo de recogimiento, de dependencia, de necesitarte y reclamarte, de saber que estás, que pueden contar contigo, a ellos…se les pasará, a tí…no puedo asegurarte nada, de momento yo sigo disfrutando nuestro colecho porque SÍ, de las noches malas y las no tan malas, de los despertares con besos y sonrisas y los despertares con lágrimas, de los “mamá” de madrugada y los desvelos tontos por que sí.

Cada familia tiene que encontrar su fórmula, no hay una sola, hay peques que con 2 años quieren dormir en su habitación otros con 6 que no quieren dejarla (o sólo a veces), lo importante es observar las necesidades y acompañar esos procesos.

El colecho no es malo ni bueno, es una herramienta más para facilitar la crianza.

 

¿Y tú como duermes?IMG_4415

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