parto, Personal, salud

Nacimiento de una pequeña Hada-Duende

Aquí os comparto el relato del nacimiento de mi pequeña, mi nacimiento como madre, han pasado muchas cosas, pero el recuerdo de esos momentos sigue intacto, las emociones, las sensaciones…
Algo que me ayudó mucho en el embarazo era leer relatos de parto, me encantaba leer esas historias y compartir un poco de esa emoción, era y es algo mágico.


Pasados unos días, creo que ya puedo escribir como fue mi experiencia de parto.

Empecé con contracciones irregulares el lunes a las 4.30 de la madrugada y estuve así hasta el martes a las 6.00 más o menos que empezaron a ser regulares cada 5 min, y después de esperar 1hora, llamé a mi chico para que me hiciera compañía, y la verdad es que las contracciones se notaban menos así; al cabo de un rato, decidimos llamar a Juanjo para que viniera, ya que las contracciones seguían siendo regulares, mientras tanto, me pasaba las contracciones entre la cama, a cuatro patas y el cuarto de baño, que eran los sitios donde más a gusto estaba.
Al llegar Juanjo, me prepararon la piscina, para tenerla disponible cuando quisiera. Las contracciones cada vez se iban haciendo más intensas, pero sentir que, tanto mi chico como Juanjo, estaban ahí apoyándome y dándome lo que necesitaba en cada momento, ayudaba a estar más relajada.
En esos momentos el tiempo ya no tenía sentido para mí… Era una sensación extraña. Como si hubiera 2 yos; una que soportaba las contracciones y otra que estaba feliz esperando la siguiente, pero que no tenían control la una sobre la otra.
No se en que momento llegó María la compañera de Juanjo, y entonces me pidieron permiso para explorarme y ver si se quedaban o se iban. Para mi alegría, estaba ya de 5cm, así que allí nos quedamos todos.
Desayunamos tranquilamente, y después Manu y yo nos fuimos los 2 solos al dormitorio, donde me sentía más cómoda. Allí estuvimos mientras que todo iba haciéndose cada vez más intenso.
Me fui un rato a la piscina, y fue un momento muy relajante. Las contracciones en el agua se pasaban mejor, por lo menos un rato.
Ganas de empujar
Luego me fui otra vez a la cama, hasta que empecé a sentir presión como si tuviera ganas de hacer caca.
En ese momento empecé ha gritar de forma suave, ya que esto me aliviaba. Era algo que no controlaba, simplemente salía con cada contracción. Vinieron las matronas y me dijeron que, si sentía ganas de empujar, lo fuera haciendo.
Estuve andando un poco, cambiando de postura, no se el tiempo que pasó, ni tengo muy claro el orden. Son muchas sensaciones a la vez.
Volví a entrar en la piscina, porque empecé notar mucho calor, y allí estuve lo que me pareció que fue bastante rato. Me iban echando agua calentita, mientras mi chico no se separaba de mí ni un momento, le necesitaba conmigo; era un sentimiento muy fuerte, el no querer que se fuera de mi lado ni un segundo.

Cuando ya estaba en el expulsivo, me animaron a cambiar de postura y sentarme un rato en la silla de partos. Fue un gran alivio. A esas alturas estaba ya bastante cansada, aunque notaba que todavía tenía fuerzas en el momento de la contracción. Cuando pasaba me quedaba ¿…? no se como explicarlo … Me llevaron un melocotón en trozos para comer, que me supo a gloria; me volvieron a explorar y tenía la bolsa intacta, y para animarme, cuando la bolsa estaba ya casi asomando Juanjo me invitó a tocarla …

… he de decir, que en estos momentos todo lo que había leído sobre los partos sin dolor y todas esas maravillosas sensaciones me parecían un cuento chino, jeje. Me puse muy negativa. Creo que eso influyó mucho en mi percepción del dolor. Ahora, con los días lo veo de otra forma y creo que lo podría llevar de otra manera, pero bueno eso son reflexiones a parte.
Aún cuando me vieron así, tanto mi pareja como las matronas estuvieron a mi lado todo el rato, apoyándome y dándome palabras de aliento; diciéndome lo bien que iba y lo poco que faltaba para estar con mi niña.

Así que no se en que momento conseguí volver donde estaba antes, que no se si era el planeta parto o por lo menos iba de camino; y la negatividad desapareció y en unos pocos pujos más su cabecita coronó, y sentí el famoso círculo de fuego.

Entonces Juanjo me dijo que empujara poco a poco, pero se ve que la pequeñaja tenía ganas de salir … y, según salió la cabecita, se escurrió detrás el resto del cuerpo.
Fue algo maravilloso. Enseguida me la pusieron encima, y de ahí nos ayudaron a tumbarnos en la cama donde a los pocos minutós alumbré la placenta.
Cuando el cordón dejó de latir lo cortaron y nos dejaron un buen rato de intimidad. Allí nos quedamos mi niña y yo, tumbadas en la cama, intentando que se enganchara al pecho mientras flotábamos en una nube.
He de decir que no tengo muy claro el orden, y seguramente algunas cosas sucedieran de forma distinta en mi cabeza, jejeje, pero aun así fue maravilloso.

Esos momentos no los cambio por nada del mundo, ha sido una experiencia que ya tengo ganas de repetir. Me ha hecho sentirme poderosa, orgullosa y ¿…? no sé si tengo palabras para expresar todo lo que siento. La energía que se siente, la alegría, la emoción…. Son tantas cosas a la vez, y aunque hubo momentos difíciles, merece la pena pasar por ello, y volver a intentarlo las veces que haga falta.

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