educación, infancia

Elogios y halagos ¿hay alternativas al "muy bien"?

Hace poco, Bei del blog Tigriteando publicó en su página un reto #21diasalentando, en él instaba a buscar otras formas de alentar a nuestras hijas/os sin usar el “Muy Bien” que tan automático nos sale.
En este como en otros tantos temas hay controversia, ¿es malo decir muy bien?¿tenemos que dejar de decirlo?¿es mejor que sepan que lo que hacen nos parece bien? He llegado a leer hasta que el uso del muy bien sirve para que sepan lo que está bien y lo que no, que aprendan a distinguir lo bueno de lo malo.

Lo que yo he podido observar y lo que he ido aprendiendo también en las distintas formaciones ha hecho que prefiera dejar el uso del “muy bien” para pocas ocasiones, os cuento los motivos por los que creo que es mejor buscar otros métodos para animar a nuestras hijas/os.

1- Método de modificación de conducta
Cuando usamos “muy bien” y muy mal” para que aprendan lo que pueden o lo que no pueden hacer estamos usando el condicionamiento operante usando el refuerzo y el castigo, marco por donde tiene que ir el niño/a sin explicar el por qué. Como pasa con las chucherías de los perros, decimos muy bien cuando queremos que una conducta se repita y muy mal cuando queremos que no lo vuelvan a hacer.
Lo sé en modificación de conducta entran más factores en juego y no solemos ser constantes, pero resulta que los refuerzos intermitentes hacen que una conducta sea más resistente, van repitiendo y buscando aquello que nos agrada para recibir el elogio.

2-Valoración externa
Típica escena en la que tu hija/o te enseña algo que ha pintado, algo que ha hecho o ha conseguido, a lo que respondemos con el “muy bien” (en el caso del dibujo tenemos a su prima hermana “muy bonito”), somos nostras/os desde fuera quienes damos valor a lo que hace. Deberíamos aprender a hacer las cosas por nuestra propia satisfacción sin esperar la aprobación o elogios externos (que sí, a todas nos gusta que nos alaben, pero una cosa es que nos guste y otra que dependamos de ello). Además cuando lo decimos de manera rutinaria el peque puede dar por sentado que cuando no lo decimos es que no está bien, no nos ha gustado…y no siempre es así.

3- Autoestima
Todos queremos lo mejor para nuestros hijos/as, y el muy bien nos sale del corazón, nos alegramos con sus logros, sus aprendizajes, sus creaciones…y eso no tiene por qué cambiar, lo que tenemos es que reforzar su autoestima, que sean ellos/as quienes valoren lo que hacen, que reconozcan su esfuerzo y sus ganas de mejorar, que no dependan de la valoración que den los demás para saber si algo lo han hecho bien o no…
demos alas a nuestros hijos/as, compartamos sus alegrías y sus tristezas para crezcan sabiendo que hagan lo que hagan tienen alguien que les quiere por encima de todo.

¿Si no digo muy bien, qué digo?
Para este punto podemos seguir los 21 tips de Tigriteando en los que ha compartido alternativas al muy bien, porque no se trata de no valorar lo que hacen, si no de no automatizar las respuestas, hay veces que una mirada vale más que mil palabras, una sonrisa sincera, o preguntarles a ellas/os como se sienten, muchas veces cuando mi hija me pregunta si me gusta algo que ha hecho le devuelvo la pregunta, ¿te gusta a ti?¿qué has dibujado? que te cuenten como lo han conseguido, como han llegado hasta ahí y compartir con ellos su alegría.

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