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EL placer en la maternidad

Hoy os quiero hablar del placer, del disfrute, del gozo… lo hago en femenino no porque la paternidad no pueda ser placentera, si no porque yo soy madre y con quien más trato es con otras madres, ojalá tengamos algún papá valiente que se anime a escribirnos su visión de la paternidad para publicarla en el blog
Bueno, vamos a lo nuestro, para empezar la materniad debería ser elegida libremente, sin presiones externas, deberíamos poder elegir si queremos o no ser madres sin que nos suponga un estigma social, tengamos pareja o no. Cuando eliges ser madre tienes que ser consciente del cambio que va a dar tu vida, si tienes pareja es importante que ese cambio se asuma por ambas partes, la vida no va a ser igual.
Tenemos poca información de lo que son los bebés reales, no esos que salen con las mejillas sonrosadas y sin llorar nunca al lado de sus madres perfectamente peinadas y vestidas sin rastro de ojeras o del paso del tiempo, nooo, los bebés son seres dependientes, demandantes, que necesitan ser cuidados y protegidos, esto no es algo malo ni lo hacen porque sean pequeños tiranos manipuladores. Los bebés humanos nacen inmaduros, necesitan a su madre para sobrevivir. El regazo materno les proporciona todo lo que necesitan, tienen cobijo, alimento y seguridad, el nirvana que tantos adultos buscan, estas necesidades irán cambiando más rápido de lo que parece. Las elecciones que hacemos deben ser tomadas libremente sin el componente de mártir, de sacrificio, porque en esos casos cuando consideremos que no somos correspondidas, ni nuestras necesidades colmadas…nos sentiremos mal.
No dudo que todas las madres quieran a sus hijos y que estarían dispuestas a dar su vida por ellos, pero no nos damos cuenta que todo es más sencillo, que lo que necesitan nuestros bebés, nuestros niños es que estemos ahí y eso también es lo más difícil, estamos acostumbradas a que nuestro cuerpo esté en un sitio y nuestra mente en otro, a pensar en el pasado y en el futuro y perdernos el presente, eso los niños no lo pasan por alto, saben perfectamente cuando ESTÁS y cuando sólo estás.
Los bebés nacen con unas expectativas, esperan que su entorno y su vida sea lo más parecido a su estancia en el útero, atención constante, movimiento, alimento disponible…tenemos que tener algo claro, toda necesidad básica no satisfecha, no cubierta, va a seguir estando presente, irá cambiando de forma, su reclamo será distinto, pero la base de esa necesidad no cambia, necesitan CONTACTO, cariño, protección. Los primeros meses y años de vida es cuando esta necesidad es más palpable, bebés que lloran al dejarlos en cualquier superficie que no sean los brazos, niños que lloran al no estar su figura de referencia,…Nos venden desde la sociedad todo lo contrario, separación, independencia, pero para ser autónomos necesitamos ser dependientes, es una fase de su desarrollo que va a durar muy poco tiempo, así que aquí está la cuestión, podemos vivir la maternidad como un continuo sacrificio, deseando encontrar momentos solo para nosotras, buscar ambientes de adulto y quejarnos porque nuestros hijos se comporten como niños y no como adultos en miniatura o podemos aprovechar estos años que no van a volver, aprovechar los momentos juntos, aprovechar cada abrazo y cada beso que te piden, reaprender a JUGAR como niños, estando en el presente, vivir aquí, sin agobios, sin prisas, aprender a ver el mundo con sus ojos, redescubrir las cosas con ellos, aprender a disfrutar el cuerpo, ser FELIZ creciendo a su lado, los niños son una oportunidad única para mejorar como personas, son nuestro espejo, aquello que más nos irrita, que más nos molesta…si miramos con calma seguramente nos reconozcamos. Aprender lo que es el AMOR con mayúsculas, hagas lo que hagas, te van a querer, vas a ser su heroína, su mundo y cuadno tengas ese espacio, ese momento para ti…te sabrá a gloria y renovarás las energías para volver con ellos con más ganas si cabe.
Lo mismo después de leer esto piensas que no tienes que dedicar tiempo para ti misma, no, no es eso, es aprender a vivir en positivo esta fase que nos toca, si vivimos en la queja constante, ni en esos momentos “a solas” encontrarás la paz y la calma que buscas, pero si consigues vivir disfrutando de tus hijos, de tu vida…esos momentos para reponer energía los saborearás y aprovecharás para volver con tu rutina de forma renovada.
Hay veces que necesitamos desahogar y soltar, pero que no nos quedemos en eso sólo, busquemos la manera de sacar lo positivo al día a día, de ver esas pequeñas cosas que nos hacen sonreir y que en una rabieta se nos olvidan…si nosotras aprendemos a ser felices, a querernos y a quererlos nuestros hijos será lo que aprendan. Los niños pequeños se quedan más con lo que hacemos que con lo que decimos, que no se nos olvide.
Disfruta cada día con tus hijos, para que cuando el día de mañana mires atrás sólo te salga una sonrisa, para que cuando recuerdes la infancia de tus hijos, no te arrepientas de lo que no pudiste hacer, los niños no necesitan juguetes, ni ropa cara, necesitan vivencias, experiencias.
Te animo a que nos cuentes cual es tu mejor recuerdo de la infancia ¿recuerdas cosas o momentos y personas? Haz a tus hijos el mejor regalo, se feliz a su lado.
No dejes de SONREIR, no dejes de JUGAR!!!!
 
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