infancia, Personal

Ser madre siendo joven

Hoy en día la edad media para tener el primer hijo cada vez es más elevada, tenerlo antes de los 30 ya es una proeza y si lo tienes a los 20 y poco eres casi una atracción de circo.
Decidir ser madre, formar una familia, en la sociedad que vivimos ya es difícil de por si, una sociedad adultocéntrica donde se pretende que después de tener un hijo sigas con tu vida como si nada hubiera cambiado, trabajo, amigos…
Seguir un estilo de crianza distinto del habitual es otro hándicap con el que te enfrentas, todo el mundo opina, te da lecciones y como no sigues sus consejos, cualquier cosa que pase se debe a tu forma de criar, si tienes amigos con hijos hasta puede ser un motivo de distanciamiento.
Ahora ¿qué pasa si eres madre antes de los 30? ¿y antes de los 25? Pues básicamente lo mismo, pero en mi experiencia si que he notado algunos matices.
Al comunicar la noticia encontrarás muchas caras de sorpresa, incluso alguno/a se atreverá a profecitar lo desdichada que vas a ser por no poder salir los fines de semana a emborracharte o como vas a desperdiciar tu juventud, sin importar si ha sido buscado o no, si estás contenta, decidida…todo da igual.
El grupo de amigos, lo más probable es que después de la sorpresa vengan caras de alegría por ser “tíos” postizos súper molones.
Las visitas de control de embarazo, cada vez son más mujeres las que se quejan del paternalismo del sistema sanitario a la hora de tratar con las embarazadas, que recordemos no están enfermas, están embarazadas, pues a ese paternalismo que se destila sumarle que la mayoría de los ginecólogos que te atienden podrían ser tu padre o abuelo, o tienes las cosas muy claras y estás empoderada…o te comen (es cierto que por suerte las cosas van cambiando y no siempre es así).
Avanza el embarazo y tu sigues en tu nube, pasan los meses y llega el momento esperado, el parto (del embarazo y parto os hablaré en otro post), ya tienes a tu precioso bebé en brazos, no me voy a extender mucho en los primeros días/meses porque eso da para otro post, jeje. La felicidad en tu entorno es magnifica y empiezan las lecciones, si das pecho todos se convierten en expertos en lactancia y todo el mundo sabe más de tu bebé que tú, estás en pleno puerperio y se te viene el mundo encima. La maternidad suele ir acompañada de un sentimiento de soledad que es difícil de explicar, incluso aunque (como por suerte fue mi caso) tengas apoyo de tu pareja y familia, los días son muy largos, cada uno tiene su vida y tu grupo de amigos, esos tíos molones…se alejan, sólo se quedan las amigas de verdad, esas con las que pase lo que pase podrás contar y aún así, te sientes sola, sin saber con quien hablar porque parece que hablas un idioma que nadie más entiende y si encima eres la rara que no se quiere separar de su bebé, ni te quejes, porque podrías llevarlo a la guarde o dejarlo con alguien para que tu puedas salir a “divertirte”, así que si estás sola es por que quieres.
Desubicada, perdida, realmente puedes optar por la opción de “aquí no ha pasado nada” y en unos meses volver a salir con las amigas y retomar tu vida donde la dejaste, pero ¿y si no quieres? ¿y si es esa la vida que quieres?
Todas necesitamos criar acompañadas, todas necesitamos hablar con otras madres, compartir, dudas, temores, alegrías, hablar sin miedo a ser juzgadas ni criticadas, merecemos ser sostenidas, cuidadas, necesitamos nuestra Tribu.
Yo tengo la inmensa suerte de contar con una tribu donde vivo y otras virtuales; cuando entras en una tribu tu edad no importa, de donde seas no importa, no importa si das pecho o biberón, si porteas o llevas carro, todo es más sencillo que eso, como me dijo una vez mi amiga y comadre Balbina es acompañar de corazón a corazón, porque cuando entiendes la maternidad como algo bello, algo que se puede disfrutar, cuando quieres cambiar el mundo desde el salón de tu casa con pequeños gestos, abrazos, acaricias,…la edad no importa. Algo que me han enseñado los grupos de madres es ha no sentirme pequeña, a sentir que eres una más, que igual que te ayudan tu puedes ayudar, porque muchas veces lo único que necesitamos es ser escuchadas, sentirnos sostenidas por esa red.
Ser madre joven tiene sus desventajas, pero también sus ventajas, yo he tenido y tengo la suerte de disfrutar del aprendizaje de ser madre desde los 22 años, han sido unos años intensos en toda la extensión de la palabra, años de compartir viaje con mujeres increíbles que me han aportado mucho y de las que he aprendido mucho y por suerte sigo aprendiendo de cada día y conociendo a nuevas mujeres con las que compartir y aprender, la vida es un constante ajuste entre el equilibrio y el desequilibrio y es ahí en el desequilibrio, cuando aprendemos, cuando tenemos la oportunidad de avanzar y mejorar como personas y la maternidad está llena de desequilibrios, jajaja, sólo depende de nosotras aprovecharlos o no, aprender o no.
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