educación, infancia, juego

Psicomotricidad ¿es necesaria?

He actualizado el artículo que escribí sobre psicomotricidad, lo podéis volver a leer aquí.

Hoy vengo con otra cuestión, sobre lo necesaria o no de la psicomotricidad, sobre todo cuando hablamos del ámbito educativo.
Empecemos desde el principio, tenemos a nuestro bebé en casa, y nos bombardean con que los bebés son esponjas, con lo bueno que es estimularles para que aprendan, casi nos animan en muchos casos a tener un programa de entrenamiento, con ejercicios y músicas específicas para aprovechar todo ese potencial, pues bien, no es necesario, y en algunos casos, sobre todo dependiendo de como se aplique, es hasta inútil y podemos provocar una hiperstimulación.
Es cierto que los niños pequeños tienen una gran capacidad de aprendizaje y la curiosidad innata que tienen los lleva a investigar y aprender, pero no necesitan que les “enseñemos” según que cosas, no necesitan que les enseñemos a comer, ni a andar, ni a hablar,…vienen preparados para realizar esos aprendizajes,si bien es cierto, que requieren de la estimulación adecuada, practicamente todos los bebés tienen esa estimulación,tendrían que vivir aislados por ejemplo para no desarrollar el lenguaje.
Hablamos siempre de niños en los que no exista ninguna patología que les altere su desarrollo psicomotor.

Podéis pensar que tiro piedras sobre mi propio tejado…si no es necesaria la estimulación, por qué lo va a ser la psicomotricidad?

Un bebé, como os decía, no necesita que preparemos una estimulación específica, pero como comentábamos antes también cuando llegas a casa (o no sales de ella 😉 ) y estás con tu bebé en brazos, todo el mundo opina y te da consejos o incluso hay costumbres tan arraigadas que no nos planteamos que se puedan hacer de otra manera, como por ejemplo sentar a los bebés antes de que lo hagan por si mismos ( os prometo que sobre esto hablaré en otro post).

Pues bien, en las sesiones de psicomotricidad los bebés pueden experimentar con su cuerpo todas las posibilidades de movimiento en un entorno seguro y preparado, pueden explorar también al otro y el espacio y objetos que les rodea. Muchas veces nos da “miedo” dejar que se muevan por según que zonas de la casa, o no tenemos tiempo para dejar que exploren por el suelo, la sala nos da esa oportunidad a nosotras y a ellos. Las sesiones que se realizan en escuelas infantiles son sin padres, lógicamente, pero creo que también se puede adaptar la dinámica de las sesiones de psicomotricidad y hacer sesiones con bebés y que las mamás o papás puedan estar con sus bebés, esto favorece el afianzamiento del vínculo de apego, nos da confianza y tranquilidad el compartir con otras familias y resolver dudas sobre el desarrollo psicomotor que muchas veces nos hace preocuparnos antes de tiempo; los beneficios para los bebés es ganar una mayor autonomía, ya que al poder explorar su cuerpo y el espacio libremente conoce mejor sus limites y puede intentar superarlos, y el tener a su figura de referencia, le proporciona seguridad para poder moverse y explorar. El año pasado llevé un grupo en oh! la luna y fue una experiencia muy enriquecedora en la que las mamás aprendieron y cogieron mucha confianza en ellas y sus bebés.

Cuando se van haciendo grandes los beneficios no disminuyen, sería maravilloso poder contar en todos los coles con psicomotricidad vivenciada, ya que les da a los peques la oportunidad no sólo jugar y experimentar con su cuerpo, sino también con sus emociones, según van avanzando en edad sus juegos se van volviendo más complejos, y va adquierindo importancia el juego simbólico, mediante el cuál pueden llegar a revivir situaciones que no comprenden del todo y de esta manera integrarlas en sus aprendizajes, no sólo me refiero a educación infantil de 3-6 años, si no también en etapas posteriores, creo que es una herramienta muy buena para favorecer no sólo el conocimiento del propio cuerpo si no que es una oportunidad para poder trabajar los límites, las emociones, la exploración, la interacción social y también facilita el aprendizaje dentro del aula, ya que no sólo les da mayor capacidad de concentración el control corporal, si no que el tener ese rato para poder sacar todo lo que no pueden sacar de otra manera, ya sea mediante el movimiento, el juego simbólico o expresiones artísticas,… hace que estén mejor.

No creo que sea algo imprescindible sin lo que no se pueda vivir, pero las sesiones de psicomotricidad vivenciada, pueden aportar equilibrio y muchisimos beneficios, desde que empecé el máster, no paro de ver aplicaciones de su metodología y las grandes ventajas que puede tener tanto en peques como en mayores, porque puede llegar a ser una terapia muuuy desestresante y que nos ayude a conectar con nuestro niño interior.

La psicomotricidad también se trabaja en el ámbito terapéutico, y es aquí donde está más extendió a partir de los 6 años, pero mi reto es que todos los niños puedan tener la oportunidad de experimentar el gozo que produce jugar y expandirte en una sala de psicomotricidad.
Seguro que me dejo muchos más beneficios en el tintero que ya os iré contando, así como, cómo llevarnos parte de esta metodología a casa.

¿Conoces la psicomotricidad?¿han ido tus hijos alguna vez?¿sabías que tenía tantos beneficios?

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